lunes, 11 de marzo de 2013

El Amor y Haneke

Hace no mucho fui a ver con muchas expectativas la película de Michael Haneke Amour  y no puedo decir que no me gustó porque me encantó. Y lo hizo por su forma de hacer y su forma de contar pero me decepcionó en un sentido, ese amor es el amor de los te quieros  y no el amor de los te amos. Es el amor que se mira el ombligo egoista sin mirar a los ojos de quien se ama. Es el amor que se destruye y te destruye. Seguramente para muchos sea la expresión más grande del amor porque el amor muere con la muerte, pero lo realmente cierto es que el amor muere asesinado llevado a los extremos. Si había que demostrar el amor en la pantalla grande, tuvo su momento, un instante en el que la historia podía haber girado para darle verdadero sentido  a la palabra. Pero el instante se desvaneció en un salón y la historia se convirtió en una de tantas que viven muchos.  Con un broche final, eso si,  el toque que la hace  propia de Haneke por la ejecución de aquello que pese a estar en la mente de muchos, muy pocos se atreverían a realizar. Pero eso no la convierte en la expresión del amor sino en el estereotipo de lo que la mayoría de la gente entiende cuando junta esas cuatro letras. Un amor que esclaviza y que en determinados momentos se convierte en una pesada carga.

La volvería a ver sin dudarlo, de hecho la volveré a ver en cuanto pueda pero Sr. Haneke, lamento decirle que su amor... se escribe con minúsculas. 


The Young Gods - L'Amourir (1988)

martes, 19 de febrero de 2013

Que me acompañes

Yo  no quiero cotidianidad
ni abulia de silencios.

Yo no quiero mediocridad
que reseque y arrugue el sentimiento.

Yo no quiero miradas vacías
o perdidas.
Ni manos  que insensibles se arrastren.
O voces que no se toquen.

Yo no quiero, aunque te quiero,
un amor encarcelado
ni un amor sin besos,
apasionados.

Yo no quiero el roce que cansa
ni el hartazgo por sobre-vernos.

Yo no quiero el tiempo que mata.
Ni morir en el intento.

Quiero noches estrelladas
que hacen brillar tu mirada.

Quiero encuentros por sorpresa
y sorpresas en el encuentro.

Quiero beberte despacio,
de a sorbos espaciados,

y deleites robados.

Quiero sábanas revueltas de sexo,
pezones amoratados,
adioses sin promesas.

Quiero deambular en la noche de tu mano
y sentir el mundo ajeno y nuestro.

Quiero que me alces y me abraces
y hacer eterno el gesto.

Quiero dormir  mis sueños contigo,
aferrado a mi cuerpo.

Quiero vestirme y cerrar la puerta.
Abandonarte.
Perderte para reencontrarte.


Sentir siempre que vivo un sueño...

Y que me acompañes.

Cold Phoenix - The Greatness Of Love (198?)

lunes, 4 de febrero de 2013

Jardinería post-mortem

Cuando llegué por primera vez a esta casa no hace muchos meses, había en el porche una planta que apenas me llegaba a la rodilla. Era una de esas plantas que nacen como de la nada, sin que nadie las haya puesto allí para deleite propio como otras. Al poco tiempo descubrí que crecía alegremente ante mis ojos sin que yo hiciera nada por alentarla. La veía desde el salón como se iba alzando hasta llegar incluso a pensar que acabaría por engullirme cual  planta carnívora. Un jardinero me dijo que era una morera aunque yo no veía la morera por ningún lado o por lo menos, no era el tipo de hoja de morera que yo había utilizado para alimentar en otros tiempos a mis gusanos de seda. Pensé que algún día tendría que arrancarla cuando el cuidado del porche estuviera dentro de mis prioridades. Mientras tanto, me hacía un gran servicio. Me mantenía aislada de la casa de al lado donde unos rumanos escandalosos se habían afincado casi al mismo tiempo que yo. Durante un tiempo, sirvió incluso de refugio a un gato que se colaba en mi casa y se escondia bajo sus ramas. No fueron pocos los sustos que me dio el gato cuando yo me creía habitante único de mi casa. No alimenté ni al gato, porque siempre salía raudo cuando me acercaba, ni a la planta. El gato debió encontrar lugar más acogedor porque acabó desapareciendo. Sin embargo la morera, crecía y crecía hasta el punto que llegué a pensar que habría que ponerle algún remedio a ese ansia desaforada que demostraba por acercarse cada vez más a mi.

He pasado casi dos  meses fuera de casa. Ayer, cuando llegué, se me partió el alma. Un esqueleto de ramas me dio la bienvenida. Abrí el porche y miles de hojas muertas se habían ovillado en un rincón a esperarme. La morera había muerto de pena. La abandoné demasiado tiempo y pereció. Hoy he pasado la mañana recogiendo sus  hojas con una tristeza que no hubiera imaginado y serrando sus ramas que con el tiempo alcanzaron un grosor considerable. Los rumanos estaban de mudanza. Otra casa más que no pagaban y otra casa más de donde les echaban. He pensado en la casualidad de no necesitar ya esa intimidad que me ofrecía la planta y el haberla perdido. Mi porche se ha quedado vacío y triste como yo. Sin quererlo, sin darme cuenta,  había llegado a amar a esa planta.

Una balada de despedida.

Jad Wio - The Ballade Of Candy Valentine (1984)

jueves, 8 de noviembre de 2012

Matrimonio de conveniencia

Parece que la palabra patrimonio no genera ningún tipo de controversia. Todos entendemos y asumimos sin queja alguna, que patrimonio es el conjunto de bienes que pertenecen a un individuo, por dar una definición rápida. Tratando de hacer un estudio etimológico de la palabra he encontrado lo siguiente:

Patrimonio proviene del latin patrimonium, palabra formada por la raiz patri (padre) y el sufijo onium (recibido). De lo que deducen que patrimonio es todo aquello "que se recibe del padre". Y de esos barros, proceden estos lodos. Dicha acepción es la que más o menos nos ha llevado al entendimiento del "patrimonio" actual.

Podríamos por tanto pensar que matrimonio, que a su vez proviene del mismo latín matrimonium,  debería entenderse como lo "que se recibe de la madre" puesto que etimológicamente solo difiere de lo anterior en la propia raiz matris (madre). Sin embargo, cuando buscas la etimología de matrimonio, te encuentras con significados distintos que se basan en que el sufijo para esta palabra no parece ser onium sino munium, que se traduce como (cuidado u oficio) según leas a unos u otros. Es decir, matrimonio deriva de "matris munium", "cuidados de la madre" u "oficio de madre". Visto esto, una ya no sabe a qué atenerse: ¿lo que se recibe del padre o la madre?, ¿cuidados del padre o la madre?, ¿oficio de padre o madre? Sea como fuere, su significado nada tiene que ver con el que se ha adoptado o adaptado, o quizás, manipulado. Lo cierto es que tanto "patrimonio" como "matrimonio" eran conceptos incluidos en el Derecho Romano que nada tienen que ver con el concepto actual pese a que patrimonio ha sido el menos desvirtuado de los dos.

¿Qué ocurrió con matrimonio? Que un buen día llegó la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana y Su Puta Madre y lo convirtió en sacramento. Y como tantas otras cosas de las que se apropiaron, se convirtió en Verdad Divina sin opción a réplica. De esta forma, el matrimonio se convirtió en la perpetua unión entre hombre y mujer con una serie de deberes y obligaciones que metiéndome en camisas de once varas, se incumplen en todos y cada uno de los casos, pero ese, es otro cantar.  Por suerte, se contempla en la legislación el matrimonio civil y si nos ceñimos a la definición que de él se da en el DRAE es aquel que se contrae mediante la ley civil sin intervención del párroco, lo cual  permite las uniones entre personas sin atender a razones de sexo siempre que nuestras leyes así lo permitan. Ya ves, es lo que tiene la evolución de las leyes, que deben adaptarse a las realidades sociales. Los tiempos en los que se juzgaba con la Biblia en la mano, por suerte terminaron. El matrimonio civil es un derecho para el que lo quiera contraer, no una obligación. ¿Qué os hace pensar a vosotros, católicos o cristianos, que vuestro matrimonio tiene que ser una obligación para todos?

Venga, seguir rasgandoos las vestiduras, que en esta cruzada habeis sido derrotados. Cuanto lo siento, oye. 

Images In Vogue - Call It Love (1985)

viernes, 26 de octubre de 2012

Sueño sin descifrar

Hoy he soñado con alguien y no sé quién es. ¿No te ha pasado que a veces estás tan a gusto en un sueño que no te quieres despertar y te aferras a la sensación que te producía intentando alargarla, tratando de seguir soñando?

Pues eso me ha pasado a mi hoy. No es que en el sueño estuviera viviendo algo particularmente apasionante pero sí que lo estaba viviendo en compañía de alguien y ese desconocido me aportaba una sensación de plenitud que ha convertido en accesorio cualquier otro recuerdo que pueda tener del sueño. El caso es que al despertar sentía que había algo que me resultaba familiar en esa persona. Como si hubiera extraido de mi memoria algo que ya fue y que ya sentí y lo hubiera plasmado en un desconocido. Y no sé que es.

El sueño lleva persiguiéndome todo el día. De repente me asalta la misma sensación, me aferro a ella tratrando de dar con ese detalle que no sé si es una mirada, un movimiento, una frase, un gesto,... un algo que ya he conocido y que en todo el día he sido incapaz de reconocer. 

Al final, tendré que dejar que el sueño sin descifrar se convierta también en un recuerdo. A no ser que hoy, el desconocido quiera volver a soñar conmigo.

(Como hoy ha sido noche de empapamiento musical, pues dejaré aquí otro de los temas que he disfrutado hoy. Y me voy a dormir...)

Pink Turns Blue - Moon (1990)

jueves, 25 de octubre de 2012

Chapeau!!!

Reconozco que con el tiempo no he tenido más remedio que rendirme ante la evidencia. Hay auténticas maravillas en francés. Y esta es una de ellas.


Formule Tag - July (1986)
 

domingo, 14 de octubre de 2012

Criatura Ordenada

Acabo de volver de un estupendo paseo.  La verdad es que aquí, casi todos los días invitan a asomarse al exterior. Tengo una vecina que pretende instaurar la caminata como actividad regular y compartida pero no he querido dejarme llevar por sus invitaciones. Creo que salir a andar por obligación es un suicidio emocional. Te privas del placer del paseo cuando lo conviertes en algo involuntario y la compañía parlante te impide abrir los sentidos al mundo que te rodea. Prefiero experimentarlo en solitario y cuando surgen las ganas, para convertirlo en una agradable experiencia. El caso es que he salido con la intención de sentarme un rato frente al mar y disfrutar del ocaso del día. A mi vuelta, y antes de abandonar el paisaje marino,  me he sentado a tomarme un granizado de café en una terraza. He sacado unas hojas impresas que esconden un sueño más que me gustaría hacer realidad y con el subrayador estaba extrayendo todo aquello que fuera útil de un texto que me va resultando cada vez más interesante a medida que profundizo en el tema. Por un momento me había trasladado a la Sevilla del siglo XVI, al mundo de la prostitución y las mancebías que se instalaron en esta capital y estaba más que absorta en la lectura, cuando no me quedó más remedio que levantar la vista del papel.

La mitad femenina de una pareja que pasaba ante mi mesa levantó la voz para decir enérgicamente lo siguiente:

- Yo no soy racista, soy ordenada. Cada uno en su país.

Qué fuerte!!! Ojiplática me quedé. Me dejó impresionada una frase que evidentemente no era suya, pero de la que se adueñó para expresar su sentir.   No pude retomar la lectura que me traía entre manos. El racismo, la xenofobia se instala muy fácilmente en la mente de aquellos que han tenido una vida fácil y a los que su madre parió, por suerte para ellos, en un lugar del que no es preciso tener que partir. También se aloja en aquellas mentes incapaces de sentir cualquier empatía por la humanidad o que ha reflexionado poco y nada sobre la vida y el porqué se  vive de  una u otra forma. Si tú que te expresas con tanta firmeza lo hubieras hecho, habrías entendido que tu camino empieza totalmente ajeno a ti. Qué sería de tí, criatura ordenada, si hubieras visto la luz en un país sin posibilidades. Si te hubieras criado en la penuria y la hambruna. ¿Te rendirías ante tu realidad? Quizás el orden ya no fuera tan agradable. O imagina, si puedes, que tuvieras curiosidad. ¿No te gustaría pasearte por el mundo con libertad? Vivimos en un país con una ubicación estratégica que a lo largo de la historia se ha visto invadido por un ir y venir continuo de gentes y culturas del otro lado del estrecho. Somos la puerta de entrada a la Europa desarrollada y aunque para algunos formamos parte del camino que pretenden recorrer, para otros nos convertimos en punto y final de un viaje que no da para más. En su día, y te lo recuerdo porque por lo menos algún vez en la escuela lo debiste oir, nosotros atravesamos las Columnas de Hércules con espíritu aventurero y cruzamos el Atlántico donde nos asentamos, invadimos, expoliamos y culturizamos forzosamente a los que estaban ordenadamente colocados en su sitio. Pero no nos gusta que ellos saquen los pies del plato, que utilicen ese germen cultural que inculcamos en ellos para hacerse un hueco entre nosotros. Quizás intelectualmente te falta incluso conocimiento histórico reciente, criatura ordenada. Olvidas que posiblemente tus abuelos o los abuelos de los que te rodean, a lo mejor tus padres, o tus bisabuelos, tuvieron también que cruzar el charco debido al hambre o a las persecuciones políticas. Acontecimientos  no tan lejanos en el tiempo. Algunos son incluso de ayer, ya ves como están las cosas... Es más, quizás alguno de esos antepasados ni siquiera tuvo que hacer un viaje tan largo. A lo mejor tan solo se trasladó del campo a una ciudad con las esperanzas en un hatillo. Hubiera sido curioso indagar en tu historia familiar, criatura ordenada,  y descubrirte que en algún momento, tu familia  sintió el deseo de vivir una vida más próspera o, quizás  se vio en la obligación de olvidar el pasado y asentarse en un futuro incierto. Una historia familiar que, en tu caso,  culminaría con la venida al mundo de un ser como tú: criatura ordenada. Si, creo que sería más que probable tropezar con alguno de esos antepasados. Yo los tengo. La gran mayoría de la gente que conozco, los tiene. Fíjate, hay gente muy desordenada que se va allí donde no le corresponde y atenta contra los principios de esas otras criaturas ordenadas que se creen con derecho a imponerte un domicilio en un mundo tan grande y variado como este.

Si algún pero por mi parte le pongo a este libre trasiego del ser humano fuera de las fronteras que le impuso el nacimiento,  es al hecho inevitable de la delincuencia inmigrante. Inmigrante no es una palabra que me guste mucho porque parece haberse ensuciado con el tiempo y el uso. No invoca esa inmigración de cerebros de otros países, que también ha habido, y que se instalaron dentro de  nuestras fronteras y nos enriquecieron con su arte y su saber. Inmigración es una palabra que habitualmente se utiliza peyoratibamente y a mi me gusta más pensar que no tiene porqué tener nombre ese grupo de personas anónimas que deciden probar suerte en una tierra que no es la que les vió nacer. Porque me parece lógica la libre circulación del ser humano a través de este planeta que no es propiedad de nadie.  La delincuencia inmigrante, a lo que iba,  debería estar suficientemente regulada de forma que se evite en la medida de lo posible que se instale entre los que desean convivir en paz. Controlado eso, no hay nada que reprochar a la libertad que cada individuo debe tener para decidir dónde y cómo vivir.

En fin, con toda esta charla quería decirte algo, criatura ordenada: A mi también me gusta el orden. Pero con las cosas, nunca con las personas, por favor. 

(Esto sonaba mientras escribía y me ha hecho bailotear frente al escritorio)

Caro Emerald - You Don't Love Me (2010)