sábado, 8 de marzo de 2014

Seres únicos

Acabo de descubrir que el hecho de que yo no encuentre asiento en los brazos de cualquiera se debe a que el listón que utilizo para medir lo dejaron demasiado alto algunas personas y de esta forma, difícilmente me producen admiración la mayoría de mortales. Pero además de eso, lo que me ha gustado descubrir es que entre ellos mismos (los del listón), sin saber que fueron parte de mi, han establecido una relación basada en la dialéctica que como mínimo es de lo más interesante y a mi me encanta observar en silencio, ignorantes de mi presencia, los razonamientos de cada uno. Si el uno y el otro por separado ya eran bastante interesantes, los dos juntos son una maravilla. Lo que les gusta jugar con las palabras y las ideas...

Y ahora si, damos el día por terminado pero esta vez si que voy a ponerle música. Una música que no entra dentro de los gustos de uno de ellos en absoluto y del otro... tengo mis dudas pero la intersección de ambos que soy yo, es la que manda y me ha venido a la mente el tema por el titulo de la canción y porque algunos versos no están muy alejados de la historia que he contado.





Estallidos


Tengo ganas de correr, de saltar, de bailar, de follar, de reir a carcajadas, de besos, de amigos, de sol, de aire fresco y limpio, de emborracharme, de pasear, de caricias, de drogarme, de gritar, de mirarte a los ojos, de viajar, de noches, de cuerpos desnudos, de mar, de lunas y estrellas, de canciones, de abrazos, de sonrisas, de sueños, de respirar profundo, de jadeos, de naturaleza, de comerte, de cielos azules, de susurros, de vestirme y desnudarme, de secretos, de guitarras, de poesía, de recorrerte, de siestas, de noches en vela, de libros, de amanceceres, de pasión, de silencios, de cambios, de suspiros, de besos, de charlas, de verdades, de ilusiones, de retos, de principios, de sudor, de reflejos, de palabras, de...

Sigo?

Tiempo de ganas.


viernes, 7 de marzo de 2014

Alea iacta est

Bueno, pues esperando que llegue el próximo miércoles y me den la mejor de las noticias. Ya dije que si los marcadores tumorales seguían igual en una nueva analítica le diría al oncólogo de hacerme un nuevo TAC pero no fue necesario, me lo propuso él directamente. Aunque luego, pensándolo, me di cuenta de que teniendo en cuenta que me suelen hacer uno cada dos meses, pues es que ya tocaba. El gracejo que me produjo el primer TAC con ese calorcillo que te recorre el cuerpo y se afinca en pleno parrús, por lo rutinario, dejó de tener gracia hace mucho tiempo. Me resulta tan cansino todo el aspecto médico relacionado con este... episodio de mi vida, que en verdad, lo que estoy deseando es no tener razones para hablar más de ello y es que si fuera por mi, habría dado carpetazo ya. 

Aunque siempre fui dando pasitos que iban mejorando mi estado, con el nuevo año se produjo un cambio radical. No era necesario hacer análisis para saberlo porque creo conocerme muy bien y ahora muchísimo mejor que antes. Igual que supe que algo no iba bien antes incluso de decidirme a ir al médico para recibir la estupenda noticia, igual que siempre supe que todo avanzaba por buen camino pero que el camino aún no había terminado, ahora sé que todo funciona ya perfectamente. Y no es solo un sentimiento. Hace unos meses el espejo me devolvía una imagen totalmente desconocida de mi. Podías pasarme la mano por la espalda en sentido descendente sin que hubiera ni una sola curva que diferenciara el tronco de las extremidades. Recuperar kilos era algo que parecía inútil por más intentos que hacía. Me estanqué en un peso que hacía pensar que la báscula estaba averiada y decidí dejar de pesarme. Si me subía a la bicicleta estática, era incapaz de pedalear más de diez minutos sin sentirme agotada. Para no desesperarme, también dejé de hacerlo y me centré en otras cosas. Hasta que todo cambió. Cuando mis gatitos enfermaron y me dijeron que tendría que llevarles todos los días a un veterinario al que tardaba casi una hora en llegar pensé que quizás iba a ser demasiado trajín contando con que ya tenía yo unas cuantas actividades que hacer sin contar con esa. Sin embargo, cada día que los cogía para llevármelos me decía: Estoy bien, ya no tengo nada. Puedo con todo esto. Y lo cierto es que empecé realmente a sentir que estaba totalmente recuperada y mi cuerpo empezó a reaccionar. Ahora peso incluso un poco más de lo que pesaba justo hace un año, antes de que toda esta historia emergiera. Mirarme al espejo ahora me hace incluso ilusión. La ropa que tuve que abandonar puedo volver a ponérmela. De la talla 34 he vuelto a mi siempre eterna 38. El otro dia me subí nuevamente a la bicicleta y a la media hora me bajé aunque podría haber pedaleado un poco más. La menstruación volvió aunque está siendo más larga de lo habitual pero mi doctora de cabecera dice que no me preocupe, que deje a mi cuerpo funcionar. Y yo, que con tantas ganas la recibí, no me preocupo lo más mínimo. Hoy, que parecía que la primavera nos hacía una visita inesperada, me fui andando a entregar mis bajas a la Seguridad Social, cosa que antes ni se me ocurriría porque no me sentía con fuerzas para llegar tan lejos andando y menos aún ir y volver. Total, que la primavera llega cargada de sonrisas y sobre todo de ganas. De unas inmensas ganas por hacer cosas.


Cuando el otro día salí de la visita del oncólogo, lo hice enfadada. Porque siempre hacen lo mismo. Hay un protocolo y es el que debe seguir todo el mundo. Independientemente de como seas, de como reacciones, de como evoluciones o te enfrentes a las cosas. No me gusta preguntar muchas cosas precisamente por eso, porque prefiero no saber de antemano. Prefiero ir despejando el camino a medida que voy avanzando. Sin embargo, esta vez me adelanté y quise saber que ocurre cuando las pruebas demuestran que ya no queda rastro y me dijo que tendría que seguir un año más de tratamiento para evitar que se reprodujera.  Yo no estoy por la labor de seguir ocupando mis días con todo esto. No le dije nada, porque para qué. Antes tengo que demostrar que hemos llegado al final y después, ya hablaremos. En esta ocasión por lo menos tengo algo a mi favor; me entiendo mejor que con el otro. Es más fácil que se adapte a lo que yo quiero. Cuando en el primer análisis los marcadores no mostraban nada, me bajó la dosis y se lo agradecí. Está mucho más atento a lo que digo y lo que quiero. Le comenté que a veces sentía cierta tensión abdominal y por lo menos me hizo tumbar y como mínimo palpar. Lo que yo me hago tan a menudo para comprobar mediante el tacto como evolucionan mis órganos. De esta forma podía comparar su opinión con la mía. Todo estaba bien. Claro que él nunca pudo comprobar la inflamación que tuvo mi hígado en los inicios. Me dijo: Estás fenomenal. No tienes nada. Bueno si, un tatuaje. Por lo menos este no me borra la sonrisa del rostro.

El próximo miércoles vuelvo a tener resultados de marcadores y de LDH que no me había pedido nunca y yo lo tenía como referencia en el otro hospital. Y además, el TAC. Cuando todo eso esté sobre la mesa, veremos...

Todo este escribir sobre esta parte de la historia no es más que una forma de ir abandonándola, de hacer que se convierta en pasado, de ir apartándola de mi. Algún día, no muy lejano, ya no habrá nada que contar y quizás entonces, empiece a escribir sobre todo lo bueno que he vivido, todo lo bueno que he aprendido, todas las experiencias no médicas que se han convertido en parte de mi vida y que seguirán en ella, todos los sucesos extraños y las "casualidades". Los lugares que visité y a la gente que conocí y que fueron protagonistas. A los que tanto debo. Algún día escribiré... sobre lo maravilloso que fue el camino.

jueves, 6 de marzo de 2014

Proyecto de un beso

Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra

te mataré mañana poco antes del alba
cuando estés en el lecho, perdida entre los sueños
y será como cópula o semen en los labios
como beso o abrazo, o como acción de gracias

te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
y en el pico me traiga la orden de tu muerte
que será como beso o como acción de gracias
o como una oración porque el día no salga

te mataré mañana cuando la luna salga
y ladre el tercer perro en la hora novena
en el décimo árbol sin hojas ya ni savia
que nadie sabe ya por qué está en pie en la tierra

te mataré mañana cuando caiga la hoja
decimotercera al suelo de miseria
y serás tú una hoja o algún tordo pálido
que vuelve en el secreto remoto de la tarde

te mataré mañana, y pedirás perdón
por esa carne obscena, por ese sexo oscuro
que va a tener por falo el brillo de este hierro
que va a tener por beso el sepulcro, el olvido

te mataré mañana cuando la luna salga
y verás cómo eres de bella cuando muerta
toda llena de flores, y los brazos cruzados
y los labios cerrados como cuando rezabas
o cuando me implorabas otra vez la palabra

te mataré mañana cuando la luna salga,
y así desde aquel cielo que dicen las leyendas
pedirás ya mañana por mí y mi salvación

te mataré mañana cuando la luna salga
cuando veas a un ángel armado de una daga
desnudo y en silencio frente a tu cama pálida

te mataré mañana y verás que eyaculas
cuando pase aquel frío por entre tus dos piernas

te mataré mañana cuando la luna salga

te mataré mañana y amaré tu fantasma
y correré a tu tumba las noches en que ardan
de nuevo en ese falo tembloroso que tengo
los ensueños del sexo, los misterios del semen
y será así tu lápida para mí el primer lecho
para soñar con dioses, y árboles, y madres
para jugar también con los dados de noche

te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra.

Leopoldo María Panero

Se nos mueren las palabras, se las llevan los poetas... 


martes, 4 de marzo de 2014

La pareja perfecta

Jajaja. La gente está fatal y yo posiblemente también por interesarme por semejantes cosas pero no lo he podido evitar. Al leer el titular me ha venido a la mente la historia sobre la que escribí hace unos años. Esa del bote de laca que publiqué en el Amanecer y que nos hizo reir un rato largo. Y después de leer la noticia he llegado a la conclusión de que ambos dos harían la pareja perfecta. Pero no por ninguna relación extraña entre el orto del uno y la otra sino por lo "accidentado" de sus vidas. 

Lo mejor de la noticia: Cuando el cirujano hizo la primera incisión se escuchó un gran “pop” al salir el aire retenido. Como el anuncio de las Pringles "cuando haces pop, ya no hay stop". Y lo curioso que es el cerebro, oye porque de repente he visualizado un bote de Pringles atravesao en el abdomen de la pobre mujer. Lo que yo digo, tienen más en común de lo que se piensan...

Qué accidentado es esto del vivir.

Y como banda sonora para esta historia de amor que mejor que Rafaella Carra. Ya lo dice ella: En el amor todo es empezar (ya sea con un bote de laca o un compresor) y por si no fuera suficiente... Explota, explota mi corazón.

Mejor me voy para ver si se me airean las neuronas.



Doctores y doctrinas

Es probable que mucha gente se siente delante de un médico como aquel que se postra ante una deidad implorando la salvación. Pero..., yo no soy esa, que diría Mari Trini. Yo no busco salvación y a veces creo que ni siquiera sanación. Estoy por una simple cuestión de evitarle disgustos a algunas personas porque en verdad, los médicos y yo hace muchos años que perdimos las amistades. Por desgracia ahora me toca visitarles con una asiduidad que ya me gustaría innecesaria pero como inevitable que es el hecho, procuro que sea un "ni pa ti, ni pa mi" para de esta forma no sentirme a merced de una confianza que no me producen. Ya lo siento, eh? Ojalá nunca hubiera tenido que ver el lado obscuro de esta ciencia o el lado obscuro e incompetente de algunos que la practican, pero no ha sido el caso. Desde que empezó todo este episodio que a mi me parece eterno y que en realidad apenas alcanza poco más de seis meses, yo traté de coger las riendas de este mal que para mi no ha dejado de ser nunca más que un bien, aunque sorprenda. Es por eso por lo que no soy una dócil paciente. O quizás es porque yo no soy una dócil en nada, no sé. Aún con todo es cierto que se me da mejor tratar con unos médicos que con otros y claro está, mejor con aquellos que escuchan que con los que hacen oídos sordos a mis palabras. Yo me siento, les escucho y considero lo que dicen. A la recíproca no tanto pero procuro abstraerme de este detalle y trato de hacerme escuchar y entender. No se trata de menospreciar sus conocimientos, se trata de hacerles ver que hay más conocimientos aparte de los suyos, se trata de hacerles entender que yo soy parte activa de toda la historia. Es más, yo diría que soy la protagonista y que por lo tanto debería tener voz y voto. Sin embargo, hay quienes fruncen el ceño en cuanto discrepas, en cuanto no sigues a rajatabla sus palabras que consideran órdenes y yo me pregunto: ¿es de obligado cumplimiento lo que dices cuando de lo que se trata es de mi vida? ¿acaso no voy a poder decidir sabiendo que me va la vida en ello? ¿he de poner mi vida en tus manos sin que se me permita decir esta boca es mía? Vosotros sois tan mortales como yo misma. Tan humanos e inhumanos como la especie a la que pertenecemos todos. Tan acertados y errados como cualquier otro. No sois ninguna deidad y aún si lo fuérais, lo seríais tan solo para vuestros fieles y en mi caso, las relaciones con las divinidades, tampoco han sido mi fuerte. Sin embargo, muchos os habeis erigido sobre pedestales y mirais desde vuestras alturas a los que se arriman en busca de remedio. Yo os visito como visito los templos, alejada del dogma. Os contemplo como contemplo la iconografía que esconden, a veces con admiración y otras con desdén pero siempre exenta de misticismo.

No, lo siento, no te creas deidad, ni salvador, ni profeta. Eres, sintiéndolo mucho, más parecido a mi de lo que te gustaría parecerte.

(Dedicado a algunos que no a todos)

Y hablando de Mari Trini.... xDDDD



lunes, 3 de marzo de 2014

Lunes!!!!

Y me piro a hacer cosas que la semana viene movidita. Baila y sonríe, la primavera está a punto de visitarnos. Uhmm...