lunes, 30 de diciembre de 2013

Antiheroe y Pulp

Me he autoregalado un reproductor de CDs porque entre unas cosas y otras, mis discos y cds llevan ya mudos ni se sabe el tiempo. Quería escuchar algunos cds que tengo de música celta pero al final, cambié de opinión. Me apetecía escuchar al glamuroso Jarvis Cocker y al ponerlo recordé que un amigo bloguero me dedicó en su día un tema de ellos. Un amigo de esos que abandonan la blogosfera y a los que se echa de menos. Antiheroe tenía un blog que se llamaba El crepúsculo del napalm y haciendo honor a su nombre, sus textos eran tan obscuros como el negro fondo de su blog. Ahora, el blog está vacío. Se marchó y se llevó sus historias consigo. Una pena porque yo me zambullía en su particular imaginación deseosa de ver lo que me depararía cada nueva entrada y me hubiera encantado que hubiesen permanecido ahí, escritas para revivirlas. No sabría muy bien como catalogar lo que escribía, tenía cierto aire de novela negra que producía a veces cierto pavor porque sus personajes solían tener un tinte salvaje o quizás demente. Lo cierto era que a mi me sorprendía siempre y cuando las terminaba no podía evitar pensar en cómo sería en realidad ese antiheroe capaz de escribir relatos tan de inframundo. Lo cierto es que de cualquier forma nos teníamos un cariño mutuo que quedó en suspenso con su marcha. Su última entrada fue Quizás mañana pueda ser otra persona... y se acabó el Crepúsculo y desapareció él. Todo un personaje digno de ser conocido. 

Pues bueno, a falta de antiheroe en esta ocasión me la dedico a mi misma.

Pulp - She's A Lady


Son unos cuantos los temas de Pulp que me encantan, no sé si por los temas en sí o por ese aire innato de super star como lo catalogué en su día que tiene Jarvis Cocker, la elegancia personificada. Desde finales de los 70 y con unos pocos catorce añitos lleva este hombre liderando bandas y aún en activo, manteniendo ese porte espigado, dando saltitos por el escenario con su personal performance. Pero si tuviera que elegir de entre todos sus temas, sin duda, me quedaría con Razzmatazz. Uno de esos temas que son como un chute de ilusión para mi y que además me gusta disfrutar viendo el vídeo porque este chico, al igual que Paul Weller interpretando su That's Entertainment con la guitarrita, me acelera las pulsaciones.

Pulp - Razzmatazz


Mis almas gemelas - II

Pensé que esa sensación, ese sentir del que hablé en Mis almas gemelas - I no volvería a sentirlo nunca más. De tan especial que me pareció, en parte porque no lo había sentido nunca y el paso de los años me fue demostrando que aquello no se repetía con nadie, creí que sólo era posible vivirlo una vez en la vida. Sin embargo, veinte años después me asaltó nuevamente. Si hablo de ello es porque lo sentí de la misma manera, porque apenas necesité ver a esa persona. Apareció y lo vi de espaldas y a cierta distancia pero la sacudida interior estaba de nuevo ahí. Traté de abstraerme de esa sensación y seguí a lo mío como si nada hubiera ocurrido en mi pero no había transcurrido mucho tiempo cuando sin saber muy bien como, estaba delante mío hablándome.  A partir de ahí, el mundo se convirtió en nebulosa como ha ocurrido siempre cada vez que ha estado a mi lado y aún con todo, pese a que me hubiera ido al fin del mundo con él, yo me marché de allí. Y es que los años, me habían cambiado. Y mi corazón estaba dolido con la vida y todo estaba patas arriba en ese momento como para lidiar con ese sentimiento.

De cualquier forma, hablo de ello solo por una razón. Porque yo lo sentí así, como antaño, con la fuerza que te arrastra, con ese no querer separarse nunca. Sin embargo creo que cuando el sentimiento no es mutuo es que el sentimiento no debe ser tal. Creo que la fuerza de la que hablo capaz de unir a dos seres, la que llega a resultar irresistible, debe ser sentida por los dos porque no es voluntaria, no nace del deseo ni del amor sino que sale de las entrañas de cada uno, se siente sin poderlo evitar, existe aunque quieras negarlo, se enreda un alma con la otra y de poco sirve la razón.

Aún con todo lo contado, yo tuve la oportunidad de vivirlo, tuve la oportunidad de averiguar si lo que en su día me pareció, realmente era así, si de cualquier forma y pese al tiempo que había transcurrido, el sentimiento del primer día tenía sentido años después. Y apenas necesité un momento para verme nuevamente transportada. Y me dejé llevar envuelta de miedos, de razones en mi vida por las que aquello no podría tener ningún recorrido, razones que olvidaba entre sus brazos y que me atormentaban en la distancia. 

Y así se perdió casi todo, entre el quiero y no puedo. Se marchó y se perdió el abrazo. Pero yo no perdí el sentimiento. Y es que al final, son esas almas que nunca puedes dejar de amar. Cada vez que quise decir adiós me vi arrastrada por esa fuerza que tira de mi y me empuja sobre él, mi yo se olvida del mundo, mi gesto se hace otro, me relajo, me dejo llevar y me siento el ser más feliz del mundo. 

Solo por un instante, solo para verle marchar de nuevo.

La historia también tiene una banda sonora. Siempre teñida de azul. El del mar, el de unas paredes, el de unos ojos y el de la tristeza. Pero no la voy a poner.


domingo, 29 de diciembre de 2013

TRECE - II

Cuando en el mes de mayo escribí mi primera entrada sobre el TRECE no tenía ni idea de lo que aún me deparaban los días de este año. Sería un poco aburrido si tuviéramos la certeza del futuro. El futuro no es nada que esté esperándote para vivirlo porque nunca llega. Solo disponemos del presente para vivir y del pasado para recordar y aprender. Dije en esa entrada que tendría que esperar al final para valorar si el año, como yo pensaba, sería el mejor de mi vida puesto que no habrá más años TRECE que yo pueda alcanzar. Y esto es lo que toca ahora.

Sin lugar a dudas he vivido años felices, años que quedaron en la memoria pero desde luego, ninguno como este. Se inició con un nombre propio justo unas horas antes de empezar el TRECE y he de rectificar lo que en su momento escribí en la otra entrada. No me quedé con la miel en los labios. La saboreé todo lo que se pudo, lo que el tiempo y las circunstancias me permitieron y aunque no fuera mucho, tiene la miel la propiedad de dejar el dulzor en la boca aún después de haberla ingerido. 

Otro día TRECE de este año regresé a mi casa, al lado de esas otras dos vidas que son la mía propia y sin las que no podría vivir. No sabía que hacer con el amor que sentía hacia ellos cuando estaba lejos. No sabría vivir si no pudiera disfrutar del que ellos me tienen a mi también. Pero también sé cuanto bien nos hizo la distancia y ahora disfrutamos de una convivencia que está llena de alegrias, de confesiones mutuas, de risas y locuras, de adolescencia que contagia y rejuvenece, de charlas en las que todos aprendemos algo, de abrazos y besos que reconfortan y de ternura que a mi se me derrama por todos los poros de mi piel. No hay nada como crecer a su lado.

El regreso me estaba esperando con otra noticia que me pilló a traspies y que dejó a medias el proyecto de pintar mi vida de otro color. Bueno, en realidad, lo que se quedó a medio pintar fue la casa porque la vida empezó a tener todas las tonalidades del arco iris y se llenó de nombres propios, de descubrimientos, de actividades, de batas blancas y frialdad, de lugares en los que perderse, de personas a las que confiarse. Se llenó de más amor y conocimiento, de más gratitud y deseo, se llenó de ilusion y de brillo. Y de tantas cosas más...

Dejé ir a quien no quiso quedarse y aparté a los que no quise que se quedaran. Y vivo. Vivo feliz por todo lo que me ha regalado este año. Vivo sin saber a veces que hacer con tanto amor como siento, sin saber como dar las gracias por todo lo nuevo, por el placer vivido y por la alegría de lo que permanece. Vivo sorprendiéndome con esas casualidades que han salido a mi encuentro y que visten de magia alguno de mis días.

Y vivo sobre todo,  para seguir viviendo.

Y este es otro TRECE, porque ese será su nombre. Llegará a casa con el nuevo año junto con su hermanita que es tan dulce como él. Y de esta forma, nos convertimos en familia numerosa. Algo más en lo que ocupar el tiempo. Alguien más a quien darle amor. Lo necesitábamos y yo se lo debía a los gatos desde que este verano se acercó uno a mi y me estuvo acariciando con sus patitas allí donde se me había instalado el mal para después ovillarse encima de mi y ronronear sobre mi cuerpo. Todos los días, cuando me tumbaba en la hamaca que colgaba entre los árboles para disfrutar de todo aquello que me ofrecía aquel lugar, él saltaba cuidadosamente sobre mi y repetía la misma operación. Y yo, le acariciaba con todo el agradecimiento del mundo en mis manos.

Y aún nos queda un TRECE más. El primero del año nuevo. Unas horas de amor y caricias. Un hola y un adiós al mismo tiempo que no dolerá y que guardaré en mi corazón para que me dé fuerzas cada vez que lo recuerde, como él quería. El amor de alguien que también me pilló por sorpresa y que no pude rechazar. Porque si alguna vez he necesitado caricias, es en este momento y no me las pienso negar. Se cruzó en mi vida solo para eso. Te voy a llenar de amor, dijo. Y yo..., me voy a dejar.

Y con todo esto, despedimos al año TRECE. El único año TRECE de mi vida y el mejor.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Mis almas gemelas - I

Cuando escribí la entrada sobre El alma gemela dije que si se terciaba hablaría sobre MIS almas gemelas, entendiendo lo de gemelo no como idéntico, o bueno, quizás en cierto sentido, si. Dicen que dos personas se sienten atraídas cuando se reconocen dos cuerpos cuyas vibraciones son idénticas y es quizás por eso por lo que no necesitas conocer a la persona, ni siquiera ver su cara, ni oir su voz, solo con notar su presencia se produce esa atracción que es reconocida por nuestro cuerpo físico-espiritual.

La primera vez que me encontré ante una situación así me sentí bastante contrariada con el sentimiento. No entendía muy bien esa sacudida que se producía en mi interior. Aún hoy, recuerdo ese momento como si lo estuviera viviendo. Entré en una sala acompañada de otra persona que me estaba enseñando el que sería mi nuevo lugar de trabajo y apenas entré, lo sentí. Allí estaba él, con la atención puesta sobre unos papeles de su mesa. No le vi ni siquiera la cara, solo sus pelos largos. Recuerdo exáctamente la ropa que llevaba como si mi mente hubiera hecho una fotografía de ese instante. La "casualidad" hizo que al incorporarme a ese departamento días después, me pusieran a trabajar justamente con él y es porque las cosas que tienen que ser, antes o después, son. No voy a decir que fue un camino de rosas nuestra relación al principio porque el momento creo que era el más inadecuado para los dos y nos pasamos dos años que podría catalogar de momentos agónicos, épicos, apasionados, tristes, inmensamente felices y ebrios una gran parte de las veces. Fue una lucha continua de separaciones y reencuentros supongo que porque pese a todo, había algo más fuerte que nuestras convicciones que nos arrastraba a unirnos nuevamente hasta que acabamos por hacerlo definitivamente. Tengo que decir que yo saqué el mayor de los beneficios de esa relación y que nunca entendí que es lo que podía encontrar en mi que le aportara algo a un chico como ese. Sé que ese no entender le tenía que resultar asfixiante porque yo no le permitía que disfrutara de sus días con la libertad que merecía pero lo cierto es que me aguantó con toda su paciencia y cierto es también que de cualquier forma, yo por lo menos, viví los años más felices de mi vida. Siempre he dicho que era y no dejará nunca de ser el amor de mi vida. Porque hay almas que nunca pueden dejar de amarse y la suya era una de ellas. Yo no lo hice jamás aunque quizás él no lo entendiera nunca. Fue no solo un amor, sino el mejor de los amigos. Disfruté de él y de todas las inquietudes que él sentía por las cosas como seguramente no vuelva a disfrutar jamás y aprendí tantas cosas a su lado que mi agradecimiento nunca será suficiente. Aprendí a emocionarme con los óleos, me empapé de lecturas de todo tipo, respiré la naturaleza al tiempo que le respiraba a él, soñé y me dejé mecer con las fantasías que otros imaginaron y pusieron en papel en forma de letras o dibujos que contaban historias. Me deshacía de emoción cuando cogía entre sus manos su guitarra o su flauta travesera y la casa parecía tener vida propia ajena a la nuestra. Descubrí que el mundo, a través de sus ojos, era perfecto pese a la cotidianeidad de los otros. Que el placer de vivir se podía encontrar en mil rincones distintos, en una noche de Perseidas en la montaña, en el silencioso escudriño de las aves apostados en algún observatorio, en el disfute del pasear por pueblos y ciudades de su mano, en los lienzos y en el vino, en la ebriedad de algunas charlas, en la imaginación de cada uno... Y al igual que se grabó en mi como una instantánea el momento en que le descubrí, me persigue muchas veces el recuerdo de su mirada en el momento del adiós. Saberle dichoso con su vida es algo que me llena de felicidad y descubrir que sigue siendo el mismo chico que yo conocí, que se sigue emocionando y disfrutando con las mismas cosas de antaño y seguramente muchas más, me llena a mi de emoción. Siempre fuistes y serás una persona adorable.

Con la siguiente historia continuaremos en otro momento. Esta tiene su propia banda sonora en un vídeo que hice hace unos años y que encierra una vida. La nuestra.

Jethro Tull - Jack-A-Lynn (1988)


jueves, 26 de diciembre de 2013

Butterfly




Somethings gotta change around here
Though I don’t understand it
Somethings gotta change around here
Though I gotta move a mountain

 Come on come on come on come on
You can move a mountain


martes, 24 de diciembre de 2013

Decisionando

Toma palabro!!! Dícese del estado y actividad llevada a cabo en los días previos y futuros a esta entrada. A decir verdad la decisión está ya tomada y dudo mucho que alguien pueda hacerme cambiar de opinión. Lo realmente difícil va a ser comunicársela a algunas personas porque no tengo muchas ganas de dar demasiadas explicaciones y sé que me tocará hacerles entender algo que no querrán entender. Cómo hacerlo? Ni puta idea, solo se me ocurre explicar que no confío en el método aunque el método parezca haber dado resultados. Sólo sé que no quiero más agresiones físicas, que no soporto esas hemorragias nasales que algún día aparecen, ni mis uñas partidas, ni ver con tristeza como se desmadeja mi pelo pese a que aún mantengo una imagen aceptable y creo haber conseguido el remedio para frenar la caída, pero me duele en el alma ver como se ha debilitado, me duele la punzada del pecho cada vez que los descubro por los suelos, engarzados en el peine o resbalárseme entre los dedos. Odio no poder saborear las comidas y la herida que después de cada sesión se aloja en mi lengua por unos días pese a que también he aprendido a curármela y hacer que desaparezca. Odio esta talla 34 que es ajena a mi aunque también se me está quedando ya pequeña. Odio los días de ojos llorosos y la lucha contínua por evitar todo esto porque cuando me miro al espejo me pregunto ¿qué estará pasando dentro de mi? ¿qué otras cosas estarán sucediendo sin que yo sea consciente de ellas? Esta no es la solución, por lo menos a mi no me vale como solución. No puedo hacer un esfuerzo mental de curación si me están envenenando continuamente. Es como construir un muro y amanecer descubriendo que lo han derribado. Y volver a empezar... Esta medicina no funciona porque focalizan, porque no asumen que mi hígado no es un órgano aislado del resto y que no puede funcionar si lo demás no funciona al unísono. Y lo demás es un todo. Lo demás, junto con mi hígado, soy yo misma. De qué me sirve un hígado perfecto si deambulo por el mundo arrastrando pesares. Necesito que me dejen ser yo, recuperar mi estado fisico que es mucho mejor del que ellos imaginan. Necesito volver a ser para que todo encaje como debe, para que mi sistema inmunitario trabaje donde debe hacerlo. Pero como puede hacerlo si vapuleas continuamente mis células...

Esto no es un antojo, para mi es una certeza. Tengo absoluta confianza en mi capacidad, no podría haber dicho esto hace unos meses, pero ahora sí. No me estoy tirando a ninguna piscina. Cada vez son más los oncólogos que abandonan esta medicina porque saben que mata y yo he decidido morir de otra forma y desde luego, no ahora. Sólo necesito que alguien confie en mi, alguien que esté dispuesto a hacer un seguimiento de mi propio trabajo, que me permita trabajar con la dieta, con el ejercicio, con mi cerebro y con todo aquello que sin dañarme me provoca un bienestar físico y psíquico. Podría contar porqué desarrollé esta enfermedad que se fue gestando poco a poco y porqué tuvo su momento de eclosión hace unos meses pero es una confesión reservada para mi misma ya que las razones le deben ser indiferentes a los demás y solo son de importancia vital para mi. Saberlo me permitía sanarme, si sanaba la causa todo lo demás sanaría. Porque esto no es fruto de mi genética, ni fruto del envenenamiento al que nos someten a diario. Todo esto, por suerte, tenía una causa que vivía en mi y entenderlo era el primer paso. Lo demás..., fue llegando por si solo. Lo demás me fue saliendo al paso adoptando formas muy diversas y yo fui aprovechando todo, todito, todo. Son tantas las cosas que he vivido en tan poco tiempo... Son tantas experiencias que a veces incluso han llegado a parecerme venidas de otro mundo, que contarlas me producen cierto reparo por el simple hecho de que sé como las catalogarían algunos y pensarían además que esta decisión es fruto de ese no estar en mis cabales. 

Y de cualquier forma, da igual. En mis cabales o no, es mi vida, mi decisión, mi muerte y mi forma de llegar a ella cuando sea el momento. No pienso dejar que lo acelere nada ni nadie.

¿Acaso esta preciosidad no cura también? Esta canción si que me mata, pero de puro placer.



miércoles, 18 de diciembre de 2013

Cero

De tanto machaque musical adolescente, al final una acaba por canturrear y cogerle el gusto a cosas que nunca hubiera imaginado. Hala, chúpate esa!!!


...Y ahora toca entender 
que hacer con tanto daño.
Y ahora toca aprender 
como dejar de querer.
Saber borrarlo bien,
que igual que vino fue
y es tan feo.

Y quiero...



martes, 17 de diciembre de 2013

Objetivo: Apoptosis

Ese fue siempre el objetivo marcado, el suicidio de aquellas células ajenas a mi. Pese a no saber el cómo en sus inicios siempre defendí la increíble capacidad del cuerpo humano para regenerarse y sanarse, por muy dañado que esté y sólo tenía que averiguar como podía ayudar a mi cuerpo para desempeñar esa función. Porque se puede, porque había gente que lo había conseguido y por lo tanto, yo también lo iba a conseguir, lo supe y lo sé sin que jamás lo haya dudado ni un momento desde que decidí que dedicaría mi tiempo a averiguar el cómo. 

Cinco meses después puedo decir que ya sé como se hace y también puedo decir que no siempre lo cumplo a rajatabla pero es que a veces, también es un placer saltarse las normas. Por ahora, no me importa vivir con esto. Creo que el proceso tiene una finalidad, por lo menos yo, me la he impuesto y no se trata únicamente de la salud física sino de una salud emocional que evitará que esto vuelva a producirse o reproducirse, y quizás por eso, me lo tomo con calma y me dedico a observar como los sentimientos van afectando a mi estado físico. Y es que, he aprendido a conocer mi cuerpo por dentro, algo de lo que jamás me había preocupado viviendo totalmente ajena a él. Nunca más olvidaré que todo lo que hay debajo de la fachada está trabajando para mi, para mi propio bienestar y disfrute del mundo y que dejó de funcionar para avisarme que no estaba viviendo para alcanzar el objetivo del vivir, mi propio objetivo vital.

Hoy si que iba ilusionada a la rutina del hospital. Iba feliz porque era la última del año y comenzarían unas vacaciones muy deseadas por mi. Estaba deseando que me regalaran mi tiempo, el tiempo de la desintoxicación, el tiempo del placer aunque coincida con las navidades que no son el mejor de los placeres para mi, pero es que eso ya era lo de menos, necesitaba el tiempo para centrarme en aquello que más confío. Y como siempre, entré saludando feliz y sonriente al médico antipático que ya tenía en las manos los resultados de la analítica del día anterior y bueno, en ese aspecto yo tenía ciertas dudas porque no habia estado muy centrada últimamente, sin embargo, no me había sentado aún cuando le oí decir: MUY BIEN. Qué novedad!!! pensé, por una vez pone énfasis y alegría al muy bien. Y es que... siempre mejoran los análisis. Otro índice hepático más que estaba ya en los límites normales. Ya sólo quedan dos y siguen evolucionando fenomenal. A lo único que yo le puse un pero, y esta vez fui yo,  fue a los niveles de neutrófilos que habían bajado un poco pero para sorprenderme un poco más hoy el médico, me dijo: están estupendamente. Tienes un hemograma mejor que el de muchas personas sanas. Así que... podíamos pedir más? Pues si. Él quería que volviera el 7 de enero y le he pedido una semana más para retomar esto el 14. Y ya, me frunció el ceño y volvió a ser el de siempre. Nos saltamos dos semanas, dice. Ya lo sé, en una ocasión nos tuvimos que saltar una por la caída drástica de los neutrófilos. Me voy a cuidar mucho, de verdad. Le dije con el ruego en los ojos. Y claro, él no entendía nada pero yo tenía una razón de peso que me estaba pidiendo que le explicara y bueno, de la mejor manera posible se lo he tenido que explicar y creo que lo ha entendido porque me sonrió y yo conseguí volver el 14. Y ya está, todo organizado como yo esperaba, todo como yo deseaba. Si es que no puedo quejarme de nada!!!!


Además, tengo otra ilusión. No me había decidido a mirar nada sobre el Centro que me había dicho para participar en algún programa específico para mis dolencias que no son tal,  pero la otra noche, en un ataque de insomnio inesperado o en un impulso que surgió quien sabe donde, como los que tengo últimamente y que me han dado tantos momentos felices, me levanté de madrugada y decidí buscar información. Y desde ese momento, no tuve ninguna duda porque el Centro, los medios y sobre todo, la forma de abordar el tema, mucho más personalizada, no podía ser mejor. Y ya, para rizar el rizo, hay una persona conocida que se ha tratado allí y que está buscándome un contacto para no ir a ciegas. Pensar en librarme de la química es todo un aliciente para mi y caer en las mejores manos, también. Así que..., sin lugar a dudas: NO PUEDO PEDIR MÁS.

Y mañana... tengo una comida con un amigo que hace meses y meses que no veo, que está deseando verme y yo, la verdad, también. Que siempre le he tenido un cariño muy especial, que crecimos juntos en el trabajo cuando éramos ciertamente jóvenes e hicimos grandes cosas entre los dos, que me sacaba de quicio cuando estábamos juntos ante una pantalla (que era bastante a menudo) y él no paraba de mover la pierna hasta el punto de mover mi propia silla y alterar mis nervios que ya acumulaban bastante histeria de por si. Un recuerdo que siempre me saca una sonrisa cuando me viene a la mente. Un amigo de esos que sabes que siempre estará, pase lo que pase, que siempre se ofrece a ayudarme en lo que sea aunque tenga que faltar al trabajo y del que no he recibido más que cariño desde hace ya más de una veintena de años. Un encanto de esos que tengo la suerte de que siga a mi lado con el paso de los años. Mañana toca..., disfrutar!!!

domingo, 15 de diciembre de 2013

Tres pilares... y uno más

Enfoque, tener las mejores herramientas y resolver conflictos internos.

No debo estar muy equivocada cuando por mi cuenta he llegado a las conclusiones que dicta el Sr. Anthony Robbins aunque en mi caso hay un Pilar más, yo misma, que parezco haber hecho honor a mi nombre en otras circunstancias y para otros. Ahora, lo soy en beneficio propio.


viernes, 13 de diciembre de 2013

Today & Everyday

Te quiero. Te lo digo una y mil veces cada vez que te pienso. Pero ni te roza ni te llega el sentimiento. Y soy capaz de engañarte con cualquiera. Soy capaz de engañarme para olvidar ausencias y silencios. Y soy capaz de perderme para olvidarte.


miércoles, 11 de diciembre de 2013

From my hands

Se me está helando la sangre solo porque no puedo vivirte y tú no lo quieres entender. No hagas que me duela tu dolor, no lo soporto y no me lo puedo permitir.


martes, 10 de diciembre de 2013

Recordando

Un fin de semana largo de hace ya un tiempo. No nos faltó de nada salvo la razón que a mi se me quedó enredada entre las sábanas. El tiempo nos hizo un favor deteniéndose para nosotros. Viviendo en otro mundo por unos días. Para no olvidar...


Sin más...





lunes, 9 de diciembre de 2013

Qué delicia, por favor!!!

Hoy si que no sé como catalogar lo que siento. Debería estar triste o decepcionada, pero no lo estoy. Se me ha quedado en la mirada el deseo suspendido. Ayer destapamos la caja de los sentimientos y los convertimos en ilusión. Ilusión efímera que hemos enterrado esta mañana antes de convertirla en realidad. Qué fácil ha sido todo. Qué fácil entenderse cuando pensamos en alto, cuando le damos la palabra al pensamiento. Qué fácil cuando somos transparentes y sinceros. Qué fácil cuando perdemos el miedo a nuestros miedos, cuando le damos voz. Qué fácil cuando no nos avergonzamos de nuestros deseos y nos confesamos. Qué fácil es entenderse cuando jugamos el mismo juego. Y qué fácil es no hacer daño cuando uno es dueño del conocimiento. Pero sobre todo, que fácil es después de todo eso, cuando los dos pensamos lo mismo.

Hoy el día solo tiene tu nombre. Te llevé a pasear con mis pensamientos y el silencio, con el frio adherido a mi cuerpo, con los sentidos subidos en balancín. Qué triste y qué bello al mismo tiempo. No hacía falta hacer realidad los sueños. Ya nos acariciamos bastante con las palabras. Ya fuimos uno en su momento y nos envolvió la magia que nos arrastró hasta aquí. Si supieras que ese deseo incontenido en ti que tanto me ha sorprendido y que me has regalado ha sido la mejor de las medicinas, estarías más tranquilo.

Hoy es tiempo de recuerdo y de olvido para los dos porque resutó que siempre fuimos al unísono con todo. Mañana, volveremos a la realidad. Necesito escuchar música pero no encuentro la que necesito, así que dejaremos muda la entrada. Tan muda como el día.

Eres lo más dulce que he conocido en mucho tiempo.

domingo, 8 de diciembre de 2013

El día de la marmota o el loop navideño

Cada año la misma historia, la misma conversación, los mismos argumentos, los mismos gestos y el mismo final. No sé como hacerle entender a mi madre, por más que se lo repito, que a mi la navidad no me gusta, que lo siento mucho pero que no me produce nada más que hartazgo el hecho de que año tras año se repita un festejo que me aburre y me asquea. No hay forma. Llega diciembre y como si fuera la primera vez que pregunta, se lanza al ruedo supongo que con la ilusión de escuchar algo nuevo.

- Como nos vamos a organizar en navidad?

A mi ya se me descompone el gesto porque me sé de memoria la conversación.

- Pues como siempre.

Y en esta ocasión creo que fue mi hermano el que contestó porque la conversación con él acaba justo cuando empieza. 

- En Nochebuena cenais aquí y vosotros, -refiriéndose a mi hermano- pasais la Nochevieja en vuestra casa, no?

- Si -contesta mi hermano. 

Y fin de la conversación para él. El hecho de tener mujer e hijos le exime ya de cualquier cosa. A partir de ahí, llega mi turno y procuro vestirme de paciencia, aunque después de tantos años, el vestido esté ya un poco raído.

- Y tú? -me dice.
- Pues igual -le contesto. 
- Vas a pasar la Nochevieja sola?
- Si mamá. Ya lo sabes. No sé porqué me preguntas todos los años lo mismo. Sabes que no me gusta, que si hay algún día del año en que no me apetece salir es precisamente en Nochevieja. 
- Pero hija, es que pasarla sola...

Bufff. La paciencia resbala hasta ovillarse a mis pies. Un jirón más, un año más. 

- A ver, no tengo ningún problema en pasarla sola porque es como yo elijo pasarla y no sé cual es el problema que tú le ves cuando al cabo del año paso muchas noches sola y no supone ninguna preocupación para ti. Para mi es una noche como otra cualquiera. La parafernalia con que la adornais es cosa vuestra, no mia. No me apetece moverme, ni estar andando de acá para allá precisamente una noche en la que los tontos y los menos tontos se lanzan a la calle.

- Pues quédate a dormir. El año pasado estabas aquí -insiste.
- Ya, claro. Gracias, pero no.

Joder, lo que me faltaba. Cierto, el año pasado estaba allí y justamente el año pasado hubiera deseado más que nunca, precisamente en Nochevieja, haber tenido mi propia casa. Pero no pudo ser y no lo pude disfrutar. Mi madre no sabe que después de la temporada que tuve que pasar recluida en su casa yo acabé por odiar mi habitación. Que lo que menos deseo es verme nuevamente entre esas cuatro paredes que se me vinieron encima en más de una ocasión, que me asfixiaron hasta límites insospechados, que me privaron de la razón y de la capacidad para enfrentarme a todo lo que ocurría a diario, que fue una liberación poder salir de alli y recuperar nuevamente mi hogar.

Después del erre que erre navideño, mi madre se queda con su pena y yo con el dolor de su gesto. ¿Porqué no nos ahorramos algún año esta conversación?


sábado, 7 de diciembre de 2013

El Gato de Schrödinger y mis pajas mentales

Estaba hoy buscando por la red una descripción sencilla del experimiento del gato de Schrödinger mediante el cual se pretendía demostrar el impacto que tiene la observación sobre los hechos observados. Lo buscaba porque quería contar de qué forma me impactó esa nueva física que admitía la existencia de un nuevo estado de la materia que iba en contra de toda lógica, el ser y no ser al unísono siempre y cuando te mantuvieras al margen de toda observación. Yo aplicaba esta física en algunos aspectos de mi vida y en una ocasión lo comenté con un amigo cuando manteníamos una conversación sobre los médicos y la salud. Le dije que antes de ir al médico prefería mantenerme como el gato de Schrödinger dentro de la caja. Que el hecho de someterme a cualquier exámen médico haría que mi cuerpo se decantase por la salud o la enfermedad y yo prefería mantenerme en el estado en que me encontraba. Cuando yo pronunciaba estas palabras no era ni más ni menos que ese gato que habitaba en una caja ajeno al mundo exterior y feliz en ese estado de ser-no ser. Lo que ocurrió unos meses después fue que me sometí a un exámen médico (qué idiota) solo porque empecé a sentir un malestar.  Y con la observación se produjo el colapso.

Voy a poner la explicación del experimento que da una página que se ha convertido además en el hallazgo del día. En esa entrada, además de explicar uno de los fundamentos de la mecánica cuántica a través del experimento, establece una conexión con otra de esas teorías que a mi siempre me han gustado y que he defendido por ello, la de los universos paralelos, infinitos o como quieras llamarlos. Basándome en ella, seguiré con la explicación de mi acontecer en esta vida. El exámen médico tenía dos resultados posibles y la observación dió lugar a la división en dos del universo que hasta ese momento yo estaba viviendo. Por un lado se construyó el universo cuasi-idéntico al que vivía con la salvedad de que en él, yo tenía un estado definido, el del ser, y distinto al anterior. Estaba perfecta y mantenía mi estado de salud como siempre. A la vez, se contruyó otro universo alternativo que se diferenciaba de los anteriores en que yo pasaba al estado del no-ser y por lo tanto, el de la no-salud. Podía haber habitado cualquiera de ellos excepto aquel del que partía porque yo introduje al observador en mi vida. Y entonces, ¿porqué el de no-ser? Pues para seguir con el enredo mental y con las teorías que no se pueden probar, añadimos una más: Los pensamientos crean la realidad. Esta por desgracia, es nueva en mi vida. La descubrí a posteriori. Si tanto mi médico como yo hubiéramos adoptado una actitud distinta frente al malestar, yo estaría viviendo en el universo del ser. Pero tanto uno como otro hicimos realidad nuestros temores y el malestar pasó a convertirse de forma automática en una enfermedad que desde el mismo momento en que se diagnosticó, se desbocó, se aceleró a pasos agigantados corrompiéndolo todo. El desenfreno estaba fuera de toda lógica. En mi vida no había cambiado nada salvo el diagnóstico y las continuas observaciones a las que me sometieron durante un mes. Un mes en el que todos íbamos poniendo nuestro granito de arena y así lo hacíamos crecer y multiplicarse..., hasta que decidí tomar las riendas de todo el proceso.

Si no me gusta el médico que me está tratando es precisamente por eso, por sus dudas, por su falta de confianza en mi, porque con su actitud hace más difícil mi trabajo. Porque sé que el pensamiento negativo de cualquiera o la más mínima duda me hace mucho daño y por esa razón, durante mucho tiempo, me mantuve al margen de todo el mundo, me recluí en un paraíso que me devolvió la razón y es por eso por lo que a veces no cuento, no contesto, no me relaciono salvo con ciertas personas, aparezco y desaparezco según sea necesario. En una visita al médico del abrazo amoroso le explicaba un poco el proceso que había seguido sin hacer ninguna referencia a teorías ni historias con las que algunos creen que he perdido la razón y me dijo: has dado un salto cuántico en tu vida. Y se me iluminó el rostro. Siiii, por una vez, alguien lo ha entendido y lo siente como yo. Porque sé, que una vez más dí un salto y esta vez, únicamente yo era la responsable del mismo y yo guiaba mis pasos, haciendo que los pensamientos crearan la realidad del día a día y por esa razón tropiezo con libros que abren un poco más mi mente, con gente que es todo amor y lo ofrece, con días que son todo felicidad y agradecimiento y por eso, no quiero más saltos por ahora, solo quiero vivir el universo que he elegido.

El alma gemela

Hace un tiempo me tropecé con esto y al igual que con  La leyenda del hilo rojo, me lo guardé. En este caso por dos razones que aún pareciendo distintas no dejan de estar relacioanadas entre sí y porque ambas me producían un sentimiento de familiaridad.


"Hay alguien especial para cada uno de nosotros.
A menudo, nos están destinados dos, tres y hasta cuatro seres.
Pertenecen a distintas generaciones y viajan a través de los mares, del tiempo y de las inmensidades celestiales para encontrarse de nuevo con nosotros.
Proceden del otro lado, del cielo.

Su aspecto es diferente, pero nuestro corazón los reconoce, porque los has amado en los desiertos de Egipto, iluminados por la luna y en las antiguas llanuras de Mongolia.
Con ellos hemos cabalgado en remotos ejércitos de guerreros y convivido en las cuevas cubiertas de arena de la Antigüedad.
Estamos unidos a ellos por los vínculos de la eternidad y nunca nos abandonarán.
Es posible que nuestra mente diga: “Yo no te conozco”.
Pero el corazón sí le conoce.
Él o ella nos agarran de la mano por primera vez y el recuerdo de ese contacto trasciende el tiempo y sacude cada uno de los átomos de nuestro ser.
Nos miran a los ojos y vemos a un alma a través de los siglos.
El corazón nos da un vuelco.. y vibramos más alto.
En ese momento todo lo demás pierde importancia.

Puede que no nos reconozcan a pesar de que finalmente nos hayamos encontrado otra vez, aunque nosotros sí sepamos quiénes son.
Sentimos el vínculo que nos une.
También intuimos las posibilidades, el futuro.
En cambio, él o ella no lo ve.
Sus temores, su intelecto y sus problemas forman un velo que cubre los ojos de su corazón, y no nos permite que se lo retiremos.
Sufrimos y nos lamentamos mientras el individuo en cuestión sigue su camino.
Tal es la fragilidad del destino.
La pasión que surge del mutuo reconocimiento supera la intensidad de cualquier erupción volcánica, y se libera una tremenda energía.
Podemos reconocer a nuestra alma gemela de un modo inmediato.
Nos invade de repente un sentimiento de familiaridad, sentimos que ya conocemos profundamente a esta persona, a un nivel que rebasa los límites de la conciencia,
con una profundidad que normalmente está reservada para los miembros más íntimos de la familia.
O incluso más profundamente.
De una forma intuitiva, sabemos qué decir y cuál será su reacción.
Sentimos una seguridad y una confianza enormes, que no se adquieren en días, semanas o meses.
Pero el reconocimiento se da casi siempre de un modo lento y sutil.
La conciencia se ilumina a medida que el velo se va descorriendo.
No todo el mundo está preparado para percatarse al instante.
Hay que esperar el momento adecuado, y la persona que se da cuenta primero
tiene que ser paciente.
Gracias a una mirada, un sueño, un recuerdo o un sentimiento podemos llegar a reconocer a un alma gemela.
Sus manos nos rozan o sus labios nos besan, y nuestra alma recobra vida súbitamente.
El contacto que nos despierta tal vez sea el de un hijo, hermano, pariente o amigo íntimo.
O puede tratarse de nuestro ser amado que, a través de los siglos; llega a nosotros y nos besa de nuevo para recordarnos que permaneceremos siempre juntos, hasta la eternidad."


 *  *  *

Lo que me llamó la atención fue esa parte poética en la que hace referencia al amor vivido en otros tiempos y otras civilizaciones, particularmente la de los desiertos de Egipto y es que, desde que era muy niña siempre sentí una atracción muy particular por la tierra de los faraones sin que haya encontrado nunca donde nació ese magnetismo.  Y aunque pueda parecer contradictorio, aún no conozco Egipto pese a que me muero de ganas y podría haberlo hecho, pero esto también tiene una razón de ser. No puedo abandonar esta vida sin haberlo saboreado, sin haber dejado una huella impresa en mi retina, sin haber pasado mis manos por esa civilización, sin haber cerrado los ojos rodeada de arena del desierto y aspirarlo, sin haberme visto rodeada de piedras monumentales con las que tantas veces he soñado. Cuando a veces digo que me quedan aún cosas por hacer, esa es una de ellas. Y la razón de no haberlo hecho es que me prometí a mi misma que solo iría cuando me acompañara quien yo sintiera que debía hacerlo. Y ese sentimiento no ha llegado aún. Y todo este sentir propio sobre Egipto, la daba al texto del alma gemela cierta coherencia.

Por otra parte, siempre he mantenido en mi mente ante la duda, esa idea de la re-encarnación que al final es lo que da sentido a esta historia sobre almas. Una idea que no he podido abandonar por la posibilidad de la certeza y la imposibilidad de la prueba. Una posible inmortalidad que a fin de cuentas no sirve de nada sin la conciencia a no ser que tenga alguna finalidad que aún no hemos descubierto. Pero la otra verdadera razón por la que me guardé el texto es porque en él reconocí sensaciones que he podido vivir y no diré que haya sido porque me he tropezado con un alma venida de otros tiempos para que nos encontremos pese a que pueda parecerlo y quedaría muy bonito, sino que en dos ocasiones se ha cruzado en mi vida alguien cuya presencia generó una sacudida en mi interior antes incluso de llegar a descubrir sus rostros y antes de que ellos ni siquiera me vieran a mi. Una sacudida interna que la primera vez que la sentí me desconcertó durante largo tiempo sin encontrarle explicación pero que de cualquier forma se transformó en la mejor de las historias. Pero lo de hablar sobre mis almas gemelas lo dejaremos para otro ocasión si es que surge el momento.

Hoy no nos vamos sin poner música. Algo que sonaba mientras escribía. Sones de otras épocas que a veces parecen tan lejanas como el Antiguo Egipto. Un Epitafio como colofón que ya colgué alguna vez en otro blog que también parece muy lejano.

King Crimson - Epitaph
 

jueves, 5 de diciembre de 2013

Encarrilando, que es gerundio

- Esa es la lesbiana de Telecinco, no?

Esta frase la pronunció mi hijo el otro día y yo que estaba a mis cosas, levanté la cabeza y le miré ojiplática. Me giré hacia el televisor y le dije:

- Pues no sé, pero ese parece el heterosexual de la Sexta, no?

Y en ese momento fué él quien me miró a mi con extrañeza. 

- Qué pasa? -le dije-. No utilizas el apelativo heterosexual para referirte a las personas? Está claro que no. Así que porqué tienes que utilizar el de lesbiana? Al fin y al cabo, tanto uno como otro son conductas sexuales, distintas, pero no mejores ni peores una que otra. Entonces, porqué has de utilizar solo una para referirte a ellas y en ningún caso la otra?

- Pues no sé -me contestó.

- Pues eso, vete pensándolo.

Vamos, me niego a que las generaciones futuras sigan arrastrando los estigmas actuales. Hace unos cuantos años ya tuve con mis hijos nuestra primera conversación sobre las inclinaciones sexuales de las personas y salió el tema a colación porque mi hijo se atrevió a confesarme, con cierto reparo también hay que decirlo, que un amigo suyo le había dado un beso en la boca. Y yo le pregunté: Y te ha gustado? No tenía muy clara la contestación porque creo que lo que más le preocupaba en ese momento era si estaba bien lo que había pasado o no, así que además de tranquilizarle y hacerles ver que las orientaciones sexuales no están muy bien definidas a ciertas edades, no había nada de lo que avergonzarse en el supuesto de que no fueran la tendencia generalizada y traté de que vieran como algo natural cualquiera de ellas haciendo hincapié en que lo realmente importante de todo ello no era el sexo de la persona que tuvieran enfrente, sino la felicidad o satisfacción que a ellos les produjeran las personas. A partir de entonces, mi hijo se proclamó defensor de la bandera del arco iris. Aún con ello, está claro que el entorno juega un papel muy importante en la evolución mental y dado que aún el sexo no está equiparado a cualquier otra necesidad vital de la que podemos hablar sin reparos, como podría ser el comer, sino que parece que nos encanta envolverlo de misterio como si el placer que nos produce se fuera a diluir por hablar abiertamente de ello, pues se mantiene impepinablemente en ese estado de innaturalidad con que lo tratamos habitualmente. Se convierte en noticia el hecho de que en una clase haya unas niñas que se quieren y sin embargo no lo es cuanta gente hay que no quiere a nadie, cosa que a mi me parece más triste y de lo que sería más interesante hablar ya que la carencia de amor genera más trastornos que el amor en si, sea de la forma que sea.

El caso es que vivir con unos adolescentes que se pasean por el mundo ya sin los ojos vigilantes de los padres es un trabajito que requiere de ciertas dosis de paciencia y comprensión y altas dosis de tiempo y comunicación. Conseguir que razonen y tengan juicio propio evitando que se acomoden en el juicio generalizado, es a veces complicado y más cuando descubres que hay una inmensa mayoría de padres que viven ajenos al vivir y sentir de sus hijos que al carecer de criterio se afincan en el de la mayoría y mantienen estancadas las ideas.

Difícil progresar en estas condiciones.  

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Vacaciones de Navidad, como los niños

Uhmmm, me van a dar vacaciones hospitalarias por Navidad. Y estoy más que feliz. Como los colegiales.  Un tiempo de relax para recuperarme y centrarme más en mis propias terapias. Estoy hasta por escribir una carta a los Reyes Magos. Cuando todo esto empezó yo me puse un fecha de fin que sabía que era demasiado ambiciosa. Quería acabar con todo antes de que acabara el año. No podrá ser porque era casi un imposible pero con cada análisis recibo los resultados con la alegría inundándome el pecho. Siempre hay avances y de los cinco parámetros hepáticos, dos ya están en los límites normales y los otros tres están a punto de alcanzarlos, así que alargaremos ese fin sólo un poco más.

La propuesta que le hice al médico ha sido bien recibida. Me he quitado de encima uno de los fármacos y aunque dice que quizá más adelante haya que sustituirlo por otro, dudo mucho que me deje invadir por nada más. Necesito ir apartando cosas para que mi cuerpo recupere ciertas funciones y no estoy por la labor de envenenarlo más. Por otra parte, me ha propuesto acudir a un centro de investigación para que me informen sobre las posibles opciones y decidir si quiero participar como conejillo de indias pero lo cierto es que no tengo aún ninguna decisión tomada al respecto porque no tengo muy claro que ese sea el camino. Tiempo tengo de pensármelo. Por ahora solo espero que llegue el último chute y las vacaciones. Después..., a disfrutar del descanso. Porque yo lo valgo, ea.

Qué médico más  esaborío que me ha tocado, oye. Es aséptico total y no conseguimos encontrar el punto donde encontrarnos cómodos los dos. Él  no se sale de lo estríctamente correcto. Parece imbuido en unas orejeras que le impiden ver más allá de ese protocolo que han estudiado tan bien y por más que le digas, su mente está abducida totalmente por la triste medicina tradicional que en la mayor parte de los casos no sabe más que rendir pleitesía a las farmaceúticas y por supuesto, al poderoso caballero que es don dinero. Que no demuestren el más mínimo interés por lo que hacemos a nivel personal para atajar cuanto antes la enfermedad me parece por un lado de un prepotencia supina, por otro lado de un desinterés que a veces ralla en la ofensa. Cualquiera diría que estos señores realizan el Juramente Hipocrático para poder ejercer. Debe ser una cantinela que se recita tal cual los cristianos hacen con el Padre Nuestro. Y a unos y a otros les interesa el contenido una mierda, para ser claros. Donde quedó el pobre Hipócrates que defendía una máxima de una lógica aplastante:

"Que tu medicina sea tu alimento y que tu alimento sea tu medicina"

Bueno, pues nada, yo a lo mío y él a lo suyo. Y olor vacacional en el ambiente. Respira profundo. Perderse en el monte al abrigo de una buena chimenea, musiquita, copitas de vino y alfombra de pelo para retozar. Claro está, con compañía. Y para qué más. Me lo pido.


La luz del presente

Hace unos días publicaba una entrada sobre un tema que daba vueltas en mi cabeza sin que fuera capaz de tomar una decisión. Apenas duró un par de horas publicado porque no merecía mucho la pena la verborrea que le había dedicado. Al final decidí que era mejor posar las dudas sobre la almohada y esperar. Hoy por fin, se hizo la luz sin necesidad de dedicarle más tiempo del que le dediqué hasta ese momento.

Tenía en la cabeza una proposición con ciertos tintes indecentes, por decirlo de alguna forma, sin aclararme si debía dejarme llevar o era mejor retirarse para evitar unos problemas que a priori, no puedo saber si serán o no. Ese fundirse de nuevo como definieron la proposición, sonaba demasiado bien como para tirarse a la piscina sin pensarlo y demasiado peligrosa como para no dedicarle un poco de reflexión. Mi tendencia hedonista siempre me ha llevado a disfrutar de todo aquello que tuviera ciertos tintes de placer, pensando que los problemas ya se abordarían si fuera el caso. Lo cierto es que la experiencia me demostró que ese dejarse llevar no era tal. Que me lanzaba al placer con el miedo por lo que pudiera pasar, con la puñetera idea que un día se hizo hueco en mi y que me hacía pensar que no merecía lo estupendo y maravilloso que me deparaban los días y de esta forma, ni siquiera era capaz de ser yo misma sino un triste recuerdo de lo que en otros tiempos fui. ¿Y porqué no me voy a merecer lo mejor? Ahora, aún no sé si he superado esos frenos que me impedían ser pero creo que la mejor forma de saberlo, es probarse una vez más. Los problemas de antaño no estaban en las experiencias que vivía sino en la actitud con la que me enfrentaba a las experiencias y no es que me vaya a zambullir en ninguna aventura sino en un momento que puede llegar a traspasar la barrera del propio acto que me han propuesto y donde lo preocupante no es el hecho del traspaso sino el después. Para ser sincera me apetece repetir una experiencia que resultó tener una magia muy particular. Me apetece saber si esa magia fue producto de un instante o producto de la compañía. Si se desmadra, en cualquier caso, no será solo por deseo propio sino de ambos y por tanto, tampoco habría que darle demasiadas vueltas.

 Preocuparse de terceros, cuando no son mi responsabilidad sino la del otro no tiene mucho sentido. Sin embargo, no sería la primera vez que le recuerdo a alguien que tiene novia y como ya me tocó vivir el escarnio público por el dolor ajeno que en lugar de resolver los problemas con su pareja arremetió sin piedad contra mi como si me conociera de algo, pues no me apetece que pueda volver a pasar.

Preocuparse por sentimientos que aún ocupan mi corazón cuando no viven nada más que ahí, encerrados en el corazón sin opción a nada, tampoco sirve de mucho.

Preocuparse por una diferencia de años que cada vez es mayor sin que eso deje de sorprenderme y que no sé si al final me generará el complejo de asalta cunas, porque tiene huevos la cosa, pues tampoco sirve de nada porque en realidad no he sido yo quien ha propuesto nada. De hecho, y por los motivos anteriores, después de la magia, opté por un silencio que él se encargó de romper y dejó en mis manos la opción de decidir. Y sin decidir aún, me mantengo en silencio esperando quizás que se dé cuenta que a veces, un deseo, puede romper en mil pedazos una ilusión si la dañas.

Preocuparse también por si el posible desmadre se quedará en un desmadre momentaneo o podrá ir a más, tampoco sirve de nada cuando aún no ha habido desmadre siquiera.

Así que para qué inventar problemas y preocupaciones sin saber si lo serán. Todo esto forma parte de la reflexión racional. Pero aún con todo, no tenia muy claro que camino tomar. Llegados a este punto, lo dejé reposar todo sobre la almohada como yo digo hasta que llega el momento en que todo acaba siendo procesado a otro nivel y se amanece un buen día sin ninguna preocupación, con una decisión tomada que seguramente ha valorado sensaciones que han quedado grabadas en mi y sobre las que yo he pasado de largo porque de alguna forma, racionalmente, nos escondemos lo que no queremos reconocer y durante la noche, cuando duermes no hay absolutamente nada que puedas esconder al inconsciente que procesa. Él se encarga de equilibrarlo todo ya sea la respuesta de un tipo o de otro. Pone de acuerdo el corazón con la mente y de esta forma, se produce la luz del presente que debemos seguir.

Las preocupaciones no dejan de ser más que suposiciones de un futuro potencial que no tiene porque resultar el que tengas que vivir. Y mientras deambulas por futuros que pueden o no ser, te pierdes los presentes.

¿Me apetece? Si. ¿Sé donde está mi límite? También. ¿Tengo acaso yo que darle explicaciones a alguien más allá de a mí misma? No. Pues avanti. Y ya reordenaremos las cosas si es que ocurren y si no ocurren, pues tampoco pasa nada. Sé que lo que vamos a hacer a priori, ya será de por sí una experiencia agradable sin necesidad de convertirla en... "indecente". Sólo con eso, me sentiría feliz pero aún eso me preocupa. Porque quizás la magia fue resultado de un instante y a lo mejor no somos capaces de fabricar nuevamente un instante semejante de forma que nos quedaría el sabor amargo de lo que en su día fué un dulce. Lo que parece claro, es que estando dispuestos a arriesgarnos, pues habrá que arriesgarse.

Podía poner la canción de Vetusta Morla en la que habla de ese dejarse llevar, pero prefiero esta Maldita Dulzura que como la he desterrado de mi dieta, pues habrá que degustarla de alguna forma menos dañina para el body. Una chuche con nombre propio.

(Esta entrada es para Mabel (y para el que quiera, claro) que queriendo poner en práctica el proceso no sabe como hacerlo y quizás partiendo de algo real, se entienda mejor. Razonar las cosas es necesario siempre y cuando, el razonamiento no se convierta en agobio. Dar vueltas y más vueltas sobre lo mismo es inútil y desgasta. Una vez que se razona, déjalo estar y espera. Siempre te llegará la forma en la que será mejor abordar las cosas. Si crees que los sueños te devuelven una y otra vez a lo mismo, es que aún no te ha llegado la solución. Es más, ni siquiera es necesario recordar los sueños. La solución a los problemas no es la intranquilidad sino todo lo contrario. No vuelvas a razonar lo razonado, no te agotes mentalmente. Si todo lo que necesitas ya está en ti. Se queda como una impronta grabada en tu cuerpo, incluso aquellas cosas que ni siquiera te atreves a valorar. Cuando amanezcas feliz es porque de alguna forma la solución está ya en tus manos y el transcurrir de los días a partir de ese momento será el discurrir por el camino que te llevará al final del problema. Aunque no sepas como, los días te irán mostrando la forma. Mientras llega la respuesta, despreocúpate y disfruta de todo lo demás.)

Vetusta Morla - Maldita Dulzura

martes, 3 de diciembre de 2013

JAP

Esta entrada es una dedicatoria muy especial a un amigo. Alguien a quien no he visto nunca y quizás nunca veré pero que habita en mi desde hace ya unos cuantos años. Joan Antoni apareció en mi vida creo que en el 2007, cuando yo decidí que mi vida y mi trabajo eran muy aburridos y empecé a pasearme por esta inmensa red en la que para ser sincera reconoceré que he conocido a gente estupenda aunque algunos hayan ya desaparecido y para otros, haya desaparecido yo. Lleva a mi lado desde mi primer contacto con el mundo virtual en el que yo decidí hacer escuchar mi voz y me registré en un foro administrado por jovenzuelos pseudo-científicos donde si no disponías de un título universitario que acreditara tus opiniones, en la mayor parte de los casos, estas se consideraban poco dignas de atención para sus mentes exquisitas. Y allí estaba él. Junto con unos cuantos más, rompíamos los esquemas del foro y posteábamos temas que no eran del agrado de los señoritos eruditos y donde lo interesante que me pareció descubrir al principio, acabó por convertirse en un duelo absurdo que acabó por supuesto con la expulsión de unos cuantos, entre ellos, ni que decir tiene, yo misma. Faltaría más. Mi amigo JAP es mucho más dado a la contención y al saber hacer/estar, así que no se vio envuelto en la batalla. Yo me marché feliz y triste al mismo tiempo. La tristeza residía en la pérdida de contacto de aquellos con los que pasé tan buenos ratos, que eran poquita gente pero magnífica. Pero este no fue el caso de JAP porque allí donde yo estuviese, estaba él a mi lado y ha seguido conmigo por cada blog que abrí y abandoné, en cada post que escribí y que en la mayoría de los casos, comentó. Y recibí estupendos regalos casi con cada correo que me enviaba y todos, todos, los tengo guardados junto al cariño que se hizo grande con los años. Porque tú eres inmenso de verdad. Te debo tantas cosas... tanto aliento, tantas risas, tanto cariño al que a veces no contesté... Tanta preocupación que no te devolví sabiendo que tú estabas más necesitado que yo. Si te han dolido mis silencios quiero que sepas que me duele a mi más que a ti el no haber tenido las fuerzas o el ánimo para contestarte en ocasiones. Acallé tu voz y la de unos cuantos cuando deshabilité los comentarios del blog y me replegué sobre mi misma porque yo no me encontraba en disposicion de contestar a nadie y no quería que pareciera indiferencia porque no lo era en absoluto. He vivido momentos estupendos contigo, disfruté de una de mis pasiones, la Fórmula 1, cuando descubrí no solo con quien hablar de ella, sino de quien aprender. Aunque amigo, la Fórmula 1 hoy, no tiene nada de pasión. Nos daría poco juego. Por aquello de la morriña de los buenos tiempos, la podemos calificar de pasión soporífera. Ves? Hasta eso hemos perdido de aliciente en estos tiempos. Pero sabes qué? Voy a instaurar nuevamente los posts de noticias absurdas porque conseguíamos por lo menos reirnos de algo y creo que necesitamos risas y alegrías, para lo demas... iba a decir MasterCard pero no, para lo demás leánse/veánse los noticiarios de mayor seguimiento plagados de un pesimismo que se ha convertido en pandemia.

Podría hacer de este post un texto de varias páginas tan solo para agradecer todos estos años de compañía, de cariño que llega en forma de correo cuando amanecen tus días, me lees y sigues enviando tus comentarios con las herramientas que sean, porque siempre encontraste la forma de mantener el contacto. No sé de verdad, eres un cielo de persona que se merece mejor vida de la que te ha tocado vivir. Pero no decaigas nunca, porque lo que das, lo recibirás multiplicado aunque no haya llegado aún el momento. Te quiero amigo, no sabes cuanto. Hoy que tocaba tortura hospitalaria y  me has dado una alegría.

Por supuesto, no pienso irme sin ponerle música al post porque es lo mínimo que se merece. En su día te dediqué este tema porque sabía que te gustaba y a mi me traía recuerdos muy lejanos de una serie que echaban en la TV. Así que la disfrutamos juntos nuevamente.

Joël Fajerman - La aventura de las plantas

Y esta otra porque a mi me gusta dedicársela a mis amigos.

James Taylor -  You've Got A Friend

My Way

Yo también hice siempre las cosas a mi manera aunque no fuera la manera que esperaban los demás. Y cambiaré pensamientos y actitudes pero no dejaré de hacer las cosas de igual forma. Y seguramente, seguirán siendo como no esperan los otros. Pero lo cierto es, que me importa un bledo lo que piense cada uno sobre mi forma de vivir, hacer o decir.

En esta ocasión no voy a rememorar lo que viví con esta canción. Eso ya quedó escrito en otro blog. Hoy solo me quedo con la letra y el placer de escucharla. Me llegan muchos comentarios al correo sobre este vídeo que no suelo ni leer pero hoy tocaba escucharla de nuevo.

No puedo más que rendirle pleitesía a este hombre.

Frank Sinatra - My Way (1969)

lunes, 2 de diciembre de 2013

Frío helador

Hoy Madrid amanecía helador. Los termómetros marcaban cinco grados bajo cero a las nueve de la mañana y me tocaba patear un poco las calles con asuntos diversos. Iba envuelta en una estupenda bufanda que este año necesito más que nunca y llevaba una buena cazadora pero aún así, el frío me calaba los huesos mientras esperaba que abrieran las puertas de unas oficinas en las que se acumula más gente de la que debiera. La gente a mi alrededor, muchos con menos abrigo que yo,  se quejaba del frío pero allí no se abren las puertas ni siquiera para dar cobijo si no es la hora reglamentaria de apertura. Cuando terminé me zambullí en las calles de Madrid para seguir con las tareas del día y en ese ir y venir de un sitio para otro se me ha ido helando la sangre más allá de lo que la temperatura marcaba. 

Y es que... las calles están llenas de gente pidiendo ayuda. En los semáforos ya no están los típicos mendigos que se veían años atrás con aspecto de desarraigados sociales y en su mayoría inmigrantes. Ahora hay gente a los que aún no ha dañado la intemperie, gente con ropa que todavía conserva el lustre de tiempos mejores no muy lejanos. Estar al abrigo del coche, con la calefacción, mi estupenda bufanda que me hace sentir el calorcito del cariño de quien me la regaló y escuchando música cuando se acercan, te produce cierto sentimiento de culpa o de vergüenza. Yo por lo menos ya no puedo ir diciendo que no. No puedo dar la espalda a esta realidad que vive en las calles. No puedo soportar tanto sufrimiento como están provocando en este país los señores que sean de la ideología que sean se pasean felizmente en sus coches oficiales sin querer ver, sin haber rebajado ni un ápice sus privilegios. Unos porque gobiernan para si y desgobiernan para el resto, los otros, porque en su papel de opositores no se les conoce oposición más que en las palabras que simplemente son papel mojado, imagen nefasta. 

Hoy el ayuntamiento de esta capital, perpetraba otra de sus desvergüenzas. Hacer el exámen a los músicos callejeros. Tres personajes se encargan de poner precio y valor a la música de la calle porque ahora, para valorar el arte tiene que pasar antes por el tamiz del desgobierno y yo, ya no tengo derecho a decidir por mi cuenta si me gustan los sones de mi ciudad. 

Cuando vi nacer esta democracia, todo era ilusión y lo que nunca imaginé fue que dejaríamos que se impusiera una dictadura fascista al abrigo de la misma. Yo no he conocido peores tiempos que los que estamos viviendo. Quizás porque lo que yo viví fue partiendo de la nada ir conquistando libertades. Y aún con todo lo triste que podía ser ese nada, la gente por lo menos tenía trabajo. Será que construimos sin cimientos, que conquistamos y nos dormimos en los laureles. Lo cierto es, que todo está perdido. Los delincuentes y los asesinos salen de las cárceles, los corruptos ni las huelen, la población de a pie, la clase trabajadora, se convierte en delincuente a golpe de ley de seguridad ciudadana cuando resulta que la seguridad ciudadana estaría asegurada si estuvieran encarcelados los que promueven la ley y sus adláteres. Ya no existe el derecho al trabajo, ni a la vivienda, ni a la sanidad, ni a la educación, ni a la defensa, ni al canto, ni a la música, ni a la voz.

Ahora lo único que hay es un frío helador y gente sin techo ni alimento.

martes, 26 de noviembre de 2013

Maternidad

Con la miel en los labios. Así me voy a quedar. Llevo años ya con una necesidad que me creció en las entrañas, en el mismo lugar donde se aloja la vida que crece. Y esa necesidad o deseo, se me escapa de las manos. Cuando alguna vez he comentado mi querencia por ser madre nuevamente, generalmente me tachan de loca. Hace un par de años en una conversación entre mujeres sobre este tema, había una doctora que comentaba que a determinada edad ya no se puede ser madre aunque la naturaleza aún te lo permita. Opinaba que el cuerpo ya no responde de la misma forma, que carecemos de energía para criarlos y que ella desde luego, no se sentía capaz. Yo sin embargo, mientras la escuchaba, pensaba todo lo contrario. No solo me siento capacitada y con la energía suficiente para criar un hijo sino que incluso en estos momentos, que evidentemente lo hacen imposible, yo siento mi cuerpo como lo he sentido siempre, lleno de vida y de deseos. No me siento en posesión de un cuerpo agotado, ni con la mente afincada en ninguna edad sino todo lo contrario. Siempre he tenido la sensación de haberme detenido en la juventud pese al paso de los años. Y cuando imagino que podría darse el caso de que un nuevo ser volviera a crecer en mi vientre me inflamo de ternura. Le daría la vida, sin duda, pero sé que él multiplicaría la mía.

Ahora, parece haberse detenido el tiempo en un porvenir más que dudoso. Lo que mi cuerpo empezó a recibir hace unos meses detuvo mi menstruación. El médico del abrazo amoroso me preguntaba el otro día si tenía sofocos. Y le dije: No, no estoy menopaúsica si es lo que quieres saber. Es solo esta química que afecta a mi ovulación y a otras tantas funciones que se han paralizado en mi. Le comenté que era como un jarro de agua fría sobre mis deseos de ser madre y entonces me preguntó si tenía pareja. Le dije que no y nos echamos a reir pero también le dije que no era necesario tener pareja para ser madre. Yo fui madre con pareja y fue tanto como no tenerla, así que no la necesito para este sueño. Ente otras cosas porque ni siquiera pretendo reclamarle nada a nadie. Aún así y para sorpresa mía, tropecé con alguien cuyas neuronas deben estar tan desubicadas como las mías y que se atrevió en un instante de irreflexión, supongo, en compartir mi sueño.  Porque al fin y al cabo, todo este desear no es más que un sueño que me gusta soñar. Y siempre agradeceré que por lo menos, no lo manchara con la locura que lo hacen los demás rompiendo la ilusión en mil pedazos.

Y es que soñar... Habré muerto el día que no tenga sueños. Y por ello me deleito pensando en el placer de tener nuevamente un bebé entre mis brazos. Rememoro la placidez y la dicha que te proporciona el contacto infantil. La felicidad y la emoción que te produce observar su sueño. Ver algo tan pequeño y a la vez tan grande,  tan frágil y a la vez tan fuerte. Volver a sentir como se me escurre la vida entre las piernas para ofrecerle a partir de ese momento, la luz de cada nuevo día. Sentir el primer contacto de piel con piel que convierte un quirófano en un paraiso. Imaginar lo que imaginé siempre y no tuve porque se quedó en promesa no cumplida de un padre, la mecedera en la que acunar mi sueño junto al de mi hijo. Disfrutar del balbuceo que acaba convirtiéndose en palabra, del traspiés que se convierte en paso firme, de la sonrisa que da paso a la risa y después a la carcajada. Sentir el corazón estrujado ante su llanto, dolérsete el alma cuando se siente herido. Escuchar los te quieros que nacen de su corazón, sentir como te inundan de felicidad sus abrazos, envolver sus días de ilusión. Y crecer, crecer con él y junto a él.

La miel en los labios...

lunes, 25 de noviembre de 2013

Un poco de bisexualidad

Creo que ha sido hoy cuando he leído un artículo relacionado con la bisexualidad. Como artículo que era, no podía explayarse demasiado pero aportaban algunas cosas curiosas además de los sentires de algunos bisexuales. Hacían también referencia a Freud, que no sé muy bien porqué es necesario nombrarlo en según qué casos. Como si la sexualidad entendida fuera de los cánones habituales, léase heterosexualidad, tuviera que apoyarse en las palabras de alguna eminencia para darle así cabida en la sociedad como algo lícito. Vamos a seguir el ritual. Decía Freud algo así como que todos somos bisexuales en potencia y yo particularmente sin haber leído a este señor y desconociendo su planteamiento, en esto por lo menos, le doy la razón. Si me preguntan por mi orientación sexual, debería contestar heterosexual puesto que esas han sido mis relaciones pero para ser honesta, siempre dudo sobre si esa es la respuesta correcta. Si no he diversificado mis relaciones sexuales es porque no he encontrado una mujer que me satisfaga hasta el punto de tener una relación con ella, pero no porque las descarte. Si preguntas a los demás y planteas la opción de la bisexualidad en muchos casos se sienten ofenfidos sin saber muy bien qué es lo que les resulta tan molesto. ¿Acaso eres más o menos persona porque te guste alguien de tu mismo sexo? ¿Lo que valoras del sexo contrario, está reñido con el tuyo? En algunos casos, tengo claro que si pero en la mayoría, lo dudo bastante. Sin embargo, muchos se irritan como si les estuvieras faltando al respeto con la pregunta.

En el artículo lo que me ha llamado la atención es que un chico hacía la siguiente pregunta: ¿cuantas chicas querrían tener una relación con un chico bisexual? No sé... ¿Yo? Supongo que está asumiendo a priori algo que desconozco porque al fin y al cabo que una chica (heterosexual) se enamore de un chico bisexual entra dentro de lo normal, digo yo. Es como si te preguntan: ¿cuantas chicas querrían tener una relación con un chico carpintero? Pues hombre, hoy es carpintero pero antes lo mismo fue electricista pero el chico sigue siendo el mismo si es que te gusta como persona. Mañana puede ser nuevamente electricista y quizás a ti te siga gustando aunque te dé calambre pero también es posible que él decida ser carpintero toda su vida si está a gusto. ¿Piensa la gente acaso que por el hecho de que te puedan también gustar las personas de tu mismo sexo se abandona al sexo contrario por una cuestión de necesidad fisiológica o similar? No sé, quizás me estoy metiendo en un jardín que me resulta desconocido. Quizás cuando el chico planteaba la pregunta no se refería a una relación amorosa sino a un contacto sexual, pero aún así, tampoco veo el problema por ningún lado. No creo que te vayas a sentir peor follada por el hecho de que el chico sea bisexual. No sé, la pregunta me ha resultado chocante del todo y se me quedó bailoteando en el cerebro pero supongo que si la plantea es porque le ha supuesto algún problema. No solo planteaba la pregunta asumiendo que serían pocas las chicas dispuestas a una relación de ese tipo sino que planteaba el hecho de que en el caso de que accedieran, luego se tenían que enfrentar a las opiniones de la familia, los amigos o el trabajo. No sé, joer, yo no voy con un cartel colgado cada vez que tengo una relación con alguien para que mi familia, amigos o compañeros de trabajo sepan cuales son las orientaciones sexuales de mi pareja. Pero vamos, en el caso de que se supiera, ¿porqué dejar que te afecte lo que opinan los demás?

Quizás yo vea las cosas muy sencillas y en realidad no lo son. Lo único que sé o que creo, es que lo que no es sencillo es mantener las relaciones y esa complicación no está relacionada con la inclinación sexual de cada uno sino con "tú y yo" como personas.

Y a todo esto. Lo mismo he tenido alguna experiencia con algún bisexual y ni siquiera me he enterado. A ver si puede ser que algún día nos libremos de las etiquetas.

Autoestima





Tonight



Te sueño, claro. Es lo único que me dejas...






domingo, 24 de noviembre de 2013

Desde hace unas horas... Javi

¿Quién es Javi? Pues tan solo un chico que se ha cruzado en mi camino para convetir esta tarde-noche en una delicia. Hace algo más de un mes hice mi primer curso de Reiki porque necesitaba de esa terapia a diario y de esta forma podía aplicármela yo misma. Lo hice no solo por mi necesidad sino también porque quería poder regalar sus beneficios a los demás. Tras este primer mes tenía que hacer el proceso de reiniciación y mi maestra me dijo que hoy podía acercarme a hacerlo porque iba a dar otro nivel I a otras personas de forma que la iniciación o en mi caso reiniciación podía hacerla con ellos. He llegado cuando ellos ya estaban terminando la parte teórica y me ha sorprendido ver que había dos chicos. Hasta la fecha todas mis experiencias con el reiki habían sido con mujeres, algo que por otra parte, me resultaba como mínimo, curioso. Me he sentado con ellos tratando de no molestar puesto que lo contado yo ya lo había escuchado. Ellos eran tres y conmigo hacíamos la combinación perfecta para hacer dos grupos en la práctica. Al poco de llegar creo que ya supe quien iba a ser mi pareja aunque dejé que el azar o el interés que demostraba Javi, decidieran por mi. Y llegado el momento, mi compañero de prácticas estaba a mi lado argumentando que él se venía conmigo porque yo ya tenía experiencia. Y claro, le sonreí o nos sonreimos. 

El auto-reiki es toda una experiencia que no creo que abandone nunca pero es mucho más placentero aplicárselo a otros o que otros te lo apliquen. Convertirse en canal a través del cual circula la energía y posarla con tus manos en el cuerpo de otro para que la transforme en beneficio físico y psíquico es para mi todo un privilegio que no dejo de agradecer cada día. Siempre he dicho que esa energía que me es otorgada yo la envuelvo de amor y es así como la entrego. Nunca lo había puesto en práctica con un hombre pero teniendo en cuenta que hay hombres que a mi me llenan de ternura y Javi era uno de ellos, pensé que sería tremendamente especial y facil así que se tumbó y en todo momento y con cada nueva posición de manos le fui traspasando todo lo que yo recibía y todo lo que yo tenía para ofrecer. En la camilla de al lado, el chico que recibía el reiki de su compañera de prácticas, se quedó dormido y roncaba plácidamente mientras recibía su sesión. Javi no llegó a dormirse. Estaba igual que yo, disfrutando de la experiencia sin perderse ni una sola de las sensaciones que se pueden experimentar. El calor que siente uno en sus manos y el otro en su cuerpo, el fluir de la energia de uno a otro, genera un vínculo muy especial. Por un momento el universo nos convierte en uno solo y es tan fascinante que aún en ese estado de relajación profunda que se alcanza, lo mejor es disfrutarlo con todos los sentidos posibles. En mis manos puse todo el amor y toda la bondad que he reunido a lo largo de mi vida y con ellas recorrí el cuerpo de Javi esperando que todo aquello le sirviera para algo. Cuando mi sesión terminó me acerqué a él y le susurré a su oído preguntando si se había dormido. Se incorporó despacio, me agarró de la cintura y me dijo: ha sido fantástico. Le sonreí y me aparté.

Las prácticas no terminaban ahí. Ahora nos tocaba recibir a los que antes dimos y Javi estaba deseoso de dar y preocupado porque era su primera vez y quizás no lo haría bien. Pero el hechizo no se había roto. El vínculo estaba creado y ahora pienso, pasadas las horas, que el vínculo ya nunca más se rompre. Me tumbé. Me preguntó si utilizaba la respiración o algo mientras que hacía la sesión y le dije que no. Osea, que hay que dejarse fluir, me dijo. Y Javi, fluyó. Me dió todo y más de lo que yo le había podido dar a él. Ponía sus manos sobre mi a veces con la delicadeza de las caricias jamás olvidadas, casi sin rozarme y podíamos sentir en la conjunción mano-piel el calor del bienestar, del placer, del saber que todo estaba bien. Y yo pensaba: qué persona enferma no sana con esto. Una sesión de reiki siempre es algo muy especial pero sin duda, como ya había comprobado en otras ocasiones, no siempre se viven igual y esta sin duda, parecía ganarle la batalla a todas o por lo menos, tenía los suficientes matices como para ser una de las más especiales vividas hasta el momento. Cuando Javi terminó se acercó a mi irradiando cariño y yo me senté, le dí un beso junto con las gracias y él me lo devolvió con otro.

Así terminaron las prácticas y luego las comentamos entre todos puesto que para ellos era su primera vez. A mi me gusta ver como la gente se sorprende la primera vez. Igual que a mi me pasó. Javi dijo: yo es que la he dado con todo el corazón. Y le sonreí pensando: es que así es como se dan, con el corazón. El curso terminó, se incorporó una nueva persona, charlamos de unas cuantas cosas, nos intercambiamos los sitios y en un momento dado le pregunté a Javi si había tenido otras experiencias con el reiki y resultó que no. Hoy había sido su primera sesión recibida y dada. De esta forma mi dicha fue aún mayor. Era todo un honor para mi haber sido la primera persona que le descubría el reiki porque sé que eso nunca se olvida y más porque sabía que lo había disfrutado.

No acabábamos de marcharnos de allí. Siempre se necesita un poco de tiempo para volver a la realidad, retomar las pulsaciones normales, salir nuevamente al mundo... y Javi se sentó de nuevo a mi lado. El vínculo nunca se rompe. Quzás no nos veamos nunca más pero el vínculo seguirá existiendo. Pasó su mano por mi espalda y me acariciaba el cuello mientras hablaba conmigo pero yo no fui capaz de demostrarle más amor, aunque siempre se lo tenga. En eso, él me aventaja.

Tengo una gran suerte. Desde hace unos meses, la gente que se cruza en mi camino tiene un encanto tan especial que consiguen hacer de mis días un viaje extraordinario. Hemos comentado la experiencia un poco más en privado porque Javi me apuntó su tlf en una tarjeta que me dio mi maestra de reiki y sin duda, cualquier cosa escrita la hemos vivido a partes iguales en igual intensidad con la diferencia de que él dice que me eligió a mi y yo sé que antes de empezar nos habíamos elegido los dos.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Intuición y Razón

Cuando uno se dedica a reflexionar sobre alguna idea, acontecimiento o sentir puede que la razón te aporte un rápido resultado pero también es cierto que en ocasiones, la reflexión o el razonamiento no encuentre algo sólido y fiable que nos permita llegar a buen puerto y determinar así una forma de actuar ante las cosas que nos resulte fiable y con el fundamento suficiente como para adoptar una actitud adecuada que no nos deje lugar a dudas. Es más, cuando la reflexión se alarga en el tiempo, el trabajo al que sometemos a la mente nos puede llevar a la saturación, al estrés, al agotamiento psíquico, a la afectación física por la preocupación constante y en estos estados es más que probable que el resultado de nuestro razonamiento, aunque creamos haber llegado a él no sea el más adecuado.

La intuición es otra forma de reflexionar en la que nuestra mente trabaja sin necesidad de someternos al desgaste psíquico-físico puesto que la reflexión se realiza en el inconsciente utiizando los mismos elementos que cuando tratamos de razonar (experiencias, sensaciones, respuestas). El análisis de todos aquellos elementos necesarios que darán sentido y un resultado óptimo a nuestras preocupaciones llegará cuando el inconsciente haya procesado todo y concluido con una idea que nos será comunicada.

Estaba buscando por la red a propósito de esta entrada y me he tropezado con un artículo de El País que explica mucho mejor que yo las ventajas que la intuición nos ofrece, así que para qué explayarme yo en contarlo:


Me ha parecido perfecto no solo por lo que de explicación tiene sobre la forma de trabajar el cerebro para ofrecernos una respuesta en forma de intuición sino porque plantea en su parte final la manera en la que se plasma en la consciencia la respuesta y que está muy relacionada con una técnica extraida del libro que me recomendó "el médico del abrazo amoroso" y que llevo un tiempo poniendo en práctica con respuestas que en algún caso me han resultado sorprendentes. En ese yo anterior a este otro yo renovado  invertía mucho tiempo en el razonamiento consciente de todo lo que acontecía a mi alrededor pensando que las intuiciones, corazonadas o como las quieras llamar, cuando llegaban, me parecían más el resultado de mis deseos que el resultado de ningún análisis y por tanto, me exprimía mentalmente tratando de encontrar otras respuestas. Respuestas que en muchos casos fueron contrarias a la intuición y a su vez, totalmente desacertadas. En estos meses de incesante búsqueda de información, de ebullición mental de ideas nuevas he dejado al subconsciente la tarea de separar el grano de la paja. El trabajo tampoco estaba programado ni realizaba muy conscientemente las tareas con la finalidad de alcanzar alguna verdad pero lo cierto es que por la razón que fuere, los días se organizaban de tal forma que propiciaban en todo momento resultados positivos. Podía estar leyendo artículos, libros, viendo documentales, vídeos, rebuscando algo más sobre ideas que parecían importantes pero siempre había un momento al día reservado para la desconexión total con el exterior y me encerraba con el ordenador y los cascos para hacer alguna meditación guiada que me transportaba a lugares casi imposibles, me permitía vivir sensaciones casi desconocidas y me devolvían al mundo con una relajación mental y física que me invitaban a repetir la experiencia a diario. Creo que esto favorecía que en la noche mi mente trabajara en ese separar el grano dejando la mejor impronta del conocimiento grabada en el consciente y que las mañanas fueran la constatación de que el camino era el adecuado porque el mundo a mi alrededor se reorganizaba de forma más placentera y los hechos, las cosas, la gente, los días, tenían un brillo distinto y a mi me generaban un bienestar que no sé si he sentido en alguna ocasión en mi vida.

He aprendido que la intuición es la mejor consejera. Me he librado de tensiones y doy tiempo al tiempo para el análisis inconsciente y la respuesta correcta porque he descubierto que al final, la respuesta siempre llega y vivir despreocupada con la certeza de que las soluciones llegarán cuando sea el momento adecuado es el mejor regalo que me he hecho a mi misma. Cierto es que las intuiciones a veces también se tambalean con los hechos diarios que vivo pero cuando esto sucede trato nuevamente de poner en calma la mente y dejar que los hechos se incorporen como un dato más a tener en cuenta y esperar nuevamente la respuesta de la intuición. Sin prisas.