martes, 11 de marzo de 2014

No apto para incrédulos sin interés

Hoy he comido con una amiga que hace unas semanas estuvo buscando un libro para dejarme pero no lo encontró. En la comida me ha estado contando que había visto algún vídeo sobre el autor en Youtube y que le había resutado muy interesante el planteamiento que hacía sobre nuestras existencias y lo que en verdad somos. Le he dicho: Estupendo. A ver si coincido con él en algo. Cuando he llegado a casa me había enviado un correo con un enlace de un blog donde podía descargarme el libro (cosa que ya he hecho) y con el nombre del autor me he ido a Youtube a buscar algún vídeo para ver previamente por donde andaban sus ideas. 

Si hay algo que me gusta de todo este tiempo que estoy viviendo, es el descubrimiento. Es la constatación de que a medida que voy avanzando por unos caminos u otros, voy conformando una idea personal de lo que en realidad soy, de lo que en realidad somos todos pero lo mejor de todo es descubrir que esa concepción nueva de las cosas, de mi propio yo, del yo de los demás no es tan personal como imaginaba sino que son muchas las personas que de alguna u otra forma, han llegado al mismo lugar en el que yo me encuentro ahora e incluso han avanzado más que yo.

Sé que estos mensajes no sirven para nada, como no me hubieran servido a mi en otro tiempo, si no has hecho cierto camino, si no te has evadido un poco del mundo que te rodea para profundizar más en el tuyo propio, para zambullirte en tu interior y llegar a ese estado donde uno no sabe muy bien quien es el que te ofrece las respuestas pero las respuestas llegan. Según Vicent Guillem, un químico valenciano que trabaja en el área de oncología de un hospital de Valencia y que es autor del libro, son nuestros guías los que nos ayudan a encontrar esas respuestas, los que nos hablan y nos ofrecen mensajes en nuestros sueños o a través de nuestra intuición. Esto no está muy lejos de lo que un día, hace no mucho, ya escribí cuando hablaba de la intuición y yo no sé si serán nuestros guías pero sin duda alguien te responde y aunque no lo he contado aún, una mañana viví una experiencia que me dejó absolutamente perpleja. Lo escribí en un papel. Dejé el mensaje escrito porque tenía una parte muy clara y otra que carecía de sentido para mi pero que pensé que quizás algún día llegaría a tenerlo. No lo he contado porque como bien dice Vicent Guillem en la entrevista, solo algunas personas, las más cercanas a esa idea de desarrollo de la espiritualidad, son capaces de entenderlo y el resto, lo más probable es que te trate de chiflado. En realidad se necesita un estado de consciencia muy distinto al que habitualmente tenemos para poder hacer el trabajo. Y para alcanzar esa consciencia específica, uno necesita de cierta relajación que yo me procuro con las meditaciones guiadas o incluso con el propio reiki que cada noche practico antes de dormir.

Finalmente, Vicent Gillem y yo estamos muy cerca el uno del otro aunque él ha llegado aún más lejos. Y ahora, ya estoy preparada para leer el libro y para ver más vídeos en los que se centra en temas más concretos. Un mensaje no apto para incrédulos sin interés. Ahora, si no crees pero te interesa saber en qué mundo nos movemos algunos, pues entonces dedícale un poco de tiempo a sus explicaciones. No se trata de establecer una teoría sobre nuestro deambular. Se trata de descubrir y vivir de acuerdo a ese descubrimiento. Y en ese nuevo vivir es donde uno encuentra fácilmente la felicidad.


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